El dólar registró ayer un nuevo descenso en el mercado de divisas y se acercó al mínimo histórico frente al euro, arrastrado por los datos de inflación publicados en EE.UU. y que alentaron las posibilidades de que la Reserva Federal -que conduce Ben Bernanke- pueda bajar las tasas.
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La libra, en tanto, quebró la barrera de los dos dólares, la mayor cotización en 15 años.
Detrás de esta nueva caída del dólar se encuentra el temor a un debilitamiento de la economía estadounidense. En este sentido, fueron determinantes los datos dados a conocer sobre el índice de precios de consumo (IPC) de Estados Unidos, que se atenuaron en marzo, al subir 0,6%.
En este ascenso fueron determinantes los precios de la energía, que se encarecieron en 5,9%, el mayor incremento mensual en más de dos años. No obstante, si se excluyen los precios de energía y alimentos, que son los más volátiles, el aumento en el núcleo del IPC o inflación subyacente fue de 0,1% en marzo, el menor incremento en lo que va del año. En febrero había sido de 0,2%, el mismo nivel que esperaban los analistas.
Descenso
Además, se supo que la producción de las fábricas, minas y plantas de servicios públicos bajó 0,2% en marzo.
Con los datos de ayer los inversores temen que se produzca una desaceleración del crecimiento económico en Estados Unidos, y que la zona euro pueda ganar en dinamismo a la primera economía del mundo.
De hecho, el diferencial que existe entre la deuda estadounidense y el bono alemán se redujo ayer hasta la posición mínima de los últimos tres años, lo que supone una pérdida de atractivo para las inversiones en activos denominados en dólares.
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