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Evo Morales
Tras la firma, Petrobras remarcó que su acuerdo no incluye a sus dos refinerías, ubicadas en la ciudad central de Cochabamba y en la oriental de Santa Cruz, y que adquirió en licitación en 1999.
En las primeras conversaciones sobre las refinerías, Petrobras expuso al gobierno boliviano que desea mantener el control o vender la totalidad de sus acciones.
La controversia sobre las dos plantas, que llegó a una confrontación entre los gobiernos de La Paz y Brasilia, derivó el 15 de setiembre pasado en la dimisión del anterior ministro boliviano de Hidrocarburos, Andrés Soliz.
Con la petrolera brasileña también queda pendiente la negociación para fijar el nuevo precio del gas boliviano exportado a Brasil, que actualmente es de cuatro dólares por millón de unidad térmica británica (BTU), un dólar menos que el pagado por la Argentina.
Por otra parte, el ministro de Minas y Energía de Brasil, Silas Rondeau, dijo ayer que todavía falta mucho tiempo para que haya nuevas inversiones de Petrobras en Bolivia.
Detalló que el acuerdo suscripto «asegura inversiones en mantenimiento para garantizar la producción, lo que interesa a Petrobras y al gobierno brasileño, ya que el país tiene un contrato de importación por 30 millones de metros cúbicos por día».
Rondeau también señaló que las negociaciones sobre el precio del gas boliviano exportado a Brasil, que está previsto terminar el 10 de noviembre, deberán ser prorrogadas nuevamente.
Según la interpretación de Brasil, la revisión del precio del gas no sería necesaria porque el producto fue reajustado recientemente por las cláusulas de ajuste del contrato actual. En cuanto a las refinerías sobre las que YPFB quiere tener el control, Petrobras pretende una indemnización.



