30 de enero 2004 - 00:00

Exagerado derrumbe de los mercados en Brasil

San Pablo (EFE, Reuters, Bloomberg) - Los mercados brasileños sufrieron ayer su mayor sacudida desde que Luiz Inácio Lula Da Silva asumió la Presidencia por temor a que la inflación impida nuevos recortes de las tasas de interés, lo que puede limitar las previsiones de crecimiento económico para este año.

En un día nervioso, la Bolsa de San Pablo cayó 6,14%, su peor resultado desde julio de 2002, y los C-Bonds, títulos brasileños más negociados en el exterior bajaron 1,19%. Mientras, el índice de riesgopaís de Brasil dio un salto de 15,1% hasta los 509 puntos básicos y el dólar subió 1,2% frente al real (hasta 2.9325), lo que en parte se debió también a la proximidad de vencimientos de deudas ligadas al tipo de cambio en los primeros días de febrero por un total de 2.520 millones de dólares.

Semejante volatilidad justo el día en que Lula promovía el país ante decenas de inversores extranjeros en Suiza, fue consecuencia de la divulgación del acta de la última reunión del Consejo de Política Monetaria del Banco Central. En esa reunión, celebrada la semana pasada, el Banco Central, por precaución ante los coletazos de la inflación, interrumpió una secuencia de siete bajadas de los tipos de interés y los mantuvo en 16,5 por ciento anual.

«Hay posibilidades concretas de que la inflación vuelva a desviarse de la trayectoria de las metas»
, señaló en uno de sus apartes el documento, lo que fue interpretado como una señal de que los intereses no se moverán al menos durante el primer trimestre.

Esa perspectiva asustó a los inversores, que contaban con una rápida reducción del costo del dinero para estimular el crecimiento de la economía nacional, que según distintos cálculos oficiales y privados debe tener este año una expansión de entre 3% y 4% tras el estancamiento de 2003.

• Grave error

«El Banco Central cometió un error grave. Asusta a Brasil con la idea de que la inflación está ahí esperándonos», dijo el ex ministro de Hacienda Delfim Neto, uno de los principales críticos de la política monetaria nacional, basada en altos tipos de interés para mantener a raya la inflación.

Según los especialistas, la reacción de los mercados ayer fue exagerada porque la mayoría de las proyecciones apunta a que la tasa básica terminará el año situada entre 13,5% y 14%, y como todavía faltan 11 meses, no se justifica tanta alarma.

«Fue una reacción exagerada pero típica de momentos de nerviosismo como éste. Los fundamentos macroeconómicos del país siguen siendo sólidos», dijo un operador de la Bolsa paulista.

Como para justificar las preocupaciones del Banco Central, el Indice General de Precios del Mercado (IGP-M), de la prestigiosa Fundación Getulio Vargas, divulgado ayer, mostró que los precios mayoristas subieron en enero 0,88%, mientras que en diciembre pasado el aumento había sido de 0,61%. Para empeorar el panorama, el acta de la reunión del miércoles de la Reserva Federal de Estados Unidos sugirió que el aumento de los intereses en ese país, que todo el mundo esperaba para después de mitad de año, puede ocurrir antes, lo que ocasionaría una reducción del flujo de capitales hacia los países emergentes, pues los inversores optarían por poner su dinero en EE.UU.

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