Una situación inédita se está viviendo en el Congreso. Hugo Moyano ahora quiere que los que más ganan paguen menos impuestos. ¿Qué pasó? Simplemente que fruto de sus bloqueos y piquetes a empresas logró subir tanto el salario mínimo de los camioneros que ahora sus afiliados deben pagar Ganancias. En este contexto es que Moyano ahora está presionando a legisladores para que eleven el salario a partir del cual se empieza obligatoriamente a pagar el Impuesto a las Ganancias. El sindicalista ya comenzó a contactarse con diputados y envió una cadena de correo electrónico presionando para frenar la intención del gobierno de mantener los impuestos sin cambios. No sería de extrañar que de continuar así Moyano termine además pidiendo exención para sus afiliados del impuesto a la riqueza. Increíble situación.
Necesitan para aprobar la prórroga de impuestos 129 votos positivos, por tratarse en algunos artículos de asignaciones de la coparticipación, número que hoy no tiene. El kirchnerista Juan Manuel Irrazábal fue el primero en reconocer públicamente la posibilidad de una postergación: «Se van a tratar cuando tengamos asegurados los votos para su sanción y por eso vamos a evaluar si hay posibilidades o no de poder aprobar estos temas antes del 10 de diciembre».
El problema, entonces, no es el quórum, sino la presión por imponer modificaciones y la simpatía que pueden despertar esos cambios en el recinto, tanto ahora como después del 10 de diciembre; lo que puede hacerle perder votaciones al Ejecutivo.
• En la prórroga del Impuesto a las Ganancias no sólo el radicalismo y el duhaldismo están presionando por subir el mínimo no imponible. Esta vez se sumó también el lobby sindical. Después del último convenio colectivo firmado por los camioneros, por ejemplo, sus sueldos mínimos quedaron alcanzados por el Impuesto a las Ganancias, por lo que ahora los hombres de Hugo Moyano recorren los pasillos de Diputados pidiendo una suba en el mínimo no imponible que los salve. Sin tomar en cuenta otras cargas, un soltero debe pagar Ganancias a partir de los $ 1.900 y un trabajador casado, desde los $ 2.400, en promedio.
• Algo similar sucede con el Impuesto a los Bienes Personales, aunque con un efecto más acotado, donde el radicalismo exige subir a $ 205.000 el mínimo no imponible de los actuales $ 102.300 que rigen desde hace 12 años, por lo que hoy no podría llamarse impuesto a la riqueza.
Dejá tu comentario