Dato clave para Guzmán y el FMI: la Fed define el final de los estímulos

Economía

La inflación de Estados Unidos se acelera y obliga a levantar antes la inyección de dinero en la economía. Una suba de tasas puede terminar por afectar las proyecciones de disponibilidad de dólares y de impuestos ligados al comercio exterior del 2022 para Argentina.

Una parte del acuerdo que el ministro de Economía, Martín Guzmán, trata de cerrar con el Fondo Monetario Internacional (FMI) se comenzará de algún modo a definir hoy en Washington en los salones de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed). El Comité de Política Monetaria del organismo definirá si acelera para marzo del año próximo el final de los estímulos monetarios a la economía de ese país. Eso puede implicar un fortalecimiento del dólar a nivel global, lo que traería aparejado un menor precio de las materias primas, algo que es una mala noticia para Argentina.

Un comunicado con las nuevas previsiones económicas será publicado esta tarde a las 14 hora local antes de la habitual conferencia de prensa del presidente del organismo, Jerome Powell. Ante la fuerte y generalizada suba de precios en Estados Unidos, Powell reconoció recientemente ante el Congreso que las presiones inflacionarias no debían seguir considerándose “transitorias” como venía sosteniendo hasta el momento.

El Comité definirá en qué momento llevará a cero las compras de bonos y activos atados a títulos hipotecarios que sirvieron para enfrentar la caída de la actividad que generó la pandemia. Empezó con u$s120.000 millones mensuales y se esperaba que concluyera en junio. La inflación aceleraría los plazos en tres meses.

El economista de la Universidad Austral Juan José Llach señaló en el último informe de la escuela de negocios de esa casa de estudios, el IAE, que “en su último informe, del 3 de noviembre, la Reserva Federal sostuvo que su Comité de Política Monetaria perseguía dos objetivos centrales: conseguir el máximo nivel de empleo y una inflación de 2% anual en el largo plazo”. En ese sentido, advirtió que “el segundo objetivo está en serio peligro”.

“Estamos transitando un momento de gran incertidumbre, que dificulta la toma de decisiones. Hasta el presidente de la Reserva Federal, Powell, reconoció que ‘los riesgos están ahora, claramente, en cuellos de botella más largos y persistentes y, por lo tanto, en una inflación más alta’”, señaló Llach. El economista agregó que “The Economist escribió, por su parte, que con las perspectivas de inflación empañadas por la incertidumbre, los inversores empiezan a apostar a que los bancos centrales tendrán que subir, pronto, las tasas de interés”.

El fortalecimiento del dólar a partir de una suba de tasas debería contener las presiones inflacionarias en Estados Unidos, pero complica a los países exportadores de materias primas como Argentina, porque en ese contexto los precios de los granos tienden a bajar. De ser así, tanto la disponibilidad de dólares como producto del comercio exterior, como los impuestos que espera cobrar en 2022 el ministro Guzmán pueden ser más bajos. Y ello se puede traducir en que el FMI le pida un mayor ajuste fiscal para compensar la pérdida de recursos.

Gustavo Domínguez, CIO de Adcap, explicó a Ámbito que la caída de los precios de las materias primas ya se viene produciendo desde julio de este año. “No creo que se vaya a alterar dramáticamente ese escenario”, sostuvo. El analista financiero, que esta radicado en Nueva York, afirmó que si bien “las tasas de interés de corto plazo subieron de 0,25% a 0,60%” en los ultimos meses, las de largo plazo “se mantienen en 1,40 y 1,45%”. El economista de Adcap indicó que “los mercados prevén que el final del tapering (compra de bonos) concluya más hacia el primer trimestre que en el segundo”. Al respecto, consideró que la economía global “va a crecer saludablemente”. A su criterio, el elemento que podría alterar fuertemente el valor de las materias primas está en la tasa de crecimiento de China. “Si hay una baja de los precios es porque China crezca al 5% anual”, explicó, porque eso afectaría a la demanda global de bienes primarios. Pero el analista entiende que en los próximos años se verá una tasa de crecimiento más pareja entre la economía de las potencias occidentales y las del gigante asiático, a diferencia de lo ocurrido en la primera década del siglo XXI. En esos años China mostraba tasas de entre el 8% y el 9% al año, pero ese momento ya parece haber concluido.

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