Fijan precio máximo para la electricidad
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En primer lugar, porque Cammesa no obtuvo un préstamo del Tesoro, que se venía analizando desde mayo, y que debía salvar la diferencia entre el costo más alto de producir electricidad en el invierno y el congelamiento del precio para los usuarios, debido a que en el último año y medio se gastó todo el llamado fondo de estabilización que equilibra los desbalances del período en que generar electricidad es más caro.
•Caudales en baja
En estas circunstancias, Cammesa estuvo comprando electricidad en la primera quincena de este mes a precio muy alto, porque a la falta de agua, se añadió la escasez de gas para las centrales térmicas, que cuando no tienen ese suministro, deben producir con combustibles líquidos, lo que eleva en 180% los costos de producción.
•Precio alto
Esto llevaba a un precio de la energía para el mes que hubiera resultado imposible de pagar para Cammesa, aun contando con el por ahora postergado préstamo del Tesoro por $ 150 millones. Sólo en agosto, según estimaciones oficiales, se hubieran necesitado un préstamo de unos $ 200 millones para pagar la generación.
Por otra parte, en la Secretaría de Energía que está a cargo de Daniel Camerón, hubo ciertas sospechas sobre la falta de gas, que en los considerandos de la Resolución 240 se expresan afirmando que esa dependencia «conserva la facultad de establecer topes basándose en criterios objetivos tales como inconsistencias detectadas en el mercado del gas que afectan el normal desempeño del mercado eléctrico».
Asimismo, aparentemente la Secretaría de Energía cree que el costo del agua es cero y que, en consecuencia, percibir el mismo precio que una central térmica que opera a gas es un valor razonable. Por eso, la Resolución 240 establece que las hidroeléctricas sólo podrán percibir el precio de la última central térmica que entre al despacho produciendo a gas, no a combustible líquido.
De esta manera, se tiende a que el precio de la hidroelectricidad no se mida por la cantidad de agua existente en la represa y la posibilidad de seguir produciendo, sino que se lo intenta equiparar con el de las centrales térmicas más modernas, considerando que en pocos días terminará el frío y todas las usinas funcionarán con gas natural.
Esta decisión creará nuevos conflictos con las generadoras, porque implica fijar precios máximos y terminar de hecho con la desregulación del mercado. Antes de la devaluación, el precio de la generación se establecía según el costo de la última máquina que entraba al sistema, que era la más cara.




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