Dos puntas tiene el camino semanal: y en las dos, se vivieron ruedas como si el mercado se hubiera rajado en el casco.
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En medio de ellas, un final de noviembre que repartió caricias a los operadores y permitió que los índices pudieran subirse hasta lo más alto. De hecho, el Merval con cifra inédita y alentando los mejores deseos para culminar el año.
Esto daba buen terreno para imaginar un arranque de diciembre con paso firme y bien dispuesta la demanda a hacer realidad lo imaginado, la meta de los 2.000 puntos.
Pero, volvió a cruzarse en el camino una onda negativa que partió de indicadores económicos de los Estados Unidos, se formalizó el «trencito» negativo y Buenos Aires vio de qué forma tan sencilla lo halagüeño se convertía en amargo, hasta tener que reconocer piso de la rueda del viernes en solamente 1.925 puntos (desde el anterior cierre en 1.967). Solamente cuatro puntos por arriba de eso, 1.929, resultó la marca de clausura y dejando casi 2 por ciento de retroceso ponderado.
Alterados
Otra demostración de que se poseen nada más que movimientos de superficie, los que no logran atraer a otra necesaria napa inversora -la del plazo más dilatado- y se ingresa a la última vuelta del ejercicio, sin ninguna seguridad de lo que vaya a producirse. La semana quedó adversa para todos, con el Dow en lo más amplio -1,4%-, el Bovespa decayendo algo más de 1% y el Merval siendo el menos perjudicado, con 0,72%. Se concluyó con módico volumen de $ 52 millones y varias caídas con estrépito: como Tenaris, papel insignia, que bajó casi 3% y 211.000 acciones. Galicia con 1,6%, con numerosos nombres que rebajaron en el día en torno de 2 por ciento.
Semana de eslabones dispersos, con dos puntas sumamente filosas en contra de los índices, y ahora reuniendo incertidumbres al por mayor para la reapertura: visto el desplome del viernes. Y la Bolsa, a los saltos.
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