28 de marzo 2003 - 00:00

Finalmente, la compensación a los bancos será mediante ley

Eduardo Duhalde decidió ayer dejar como herencia para el próximo gobierno otro problema clave: la compensación a los bancos por la pesificación asimétrica. Este tema, que según lo acordado en el miniacuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) debería haber sido resuelto por el actual gobierno, no será incluido finalmente en el decreto de necesidad y urgencia por el cual se abrirá el «corralón», sino que deberá ser tratado por el Congreso luego que Duhalde firme en los próximos días un proyecto de ley. Con esto queda nuevamente establecido que la elección de Duhalde es reservarse las buenas noticias para su gestión y las desagradables para el próximo.

Sin mayores expectativas para que se resuelva rápidamente, el ministro de Economía, que tuvo que hacer ayer el anuncio oficial de la decisión presidencial, llamó a los diputados y senadores a que «asuman la responsabilidad» de tratar este proyecto. Sin embargo, no pudo negar que será difícil que lo aprueben. Como se sabe, Lavagna ya había decidido emitir un bono para compensar a los bancos por la pesificación asimétrica. Pero Duhalde, a instancias de su candidato preferido para las próximas elecciones, Néstor Kirchner, que se había manifestado públicamente en contra de ayudar a los bancos, se negó a incluir este capítulo dentro del decreto de necesidad y urgencia de apertura del «corralón» anunciado ayer. Duhalde, en sus últimos días de gobierno, no quiso aparecer como un presidente que «ayuda a los bancos» a menos de 30 días de las elecciones.

Lavagna reconoció ayer que fue el propio jefe de Estado el que tomó la decisión de separar la compensación del paquete de apertura del «corralón» y de optar por un proyecto de ley. El ministro, que dijo desconocer la frase de Eduardo Duhalde sobre que no había plazos para definir este tema, aseguró que con esta decisión «nosotros asumimos nuestras propias responsabilidades» y reconoció que «no podemos tener las de los otros poderes».

El proyecto de ley que enviará Duhalde al Congreso se basa en una propuesta doble, una para el caso de los amparos y otra para la compensación directa por la eliminación del índice CER y su reemplazo por el CVS para la mayoría de los créditos hipotecarios, personales y prendarios originales en dólares. En el primer caso, según la idea que ayer presentó Lavagna en sociedad, habrá una compensación inmediata pero sólo cuando haya «sentencia judicial firme». Esto es cuando sea la Corte Suprema de Justicia la que decida a favor de un amparo en lugar de la primera o segunda instancia judicial, más allá de que por estas decisiones la entidad financiera haya tenido que liquidar el dinero al ahorrista.

•Negociaciones

Para el caso de las compensaciones por el cambio del CER al CVS, sólo se aceptaría «sobre la cartera de los bancos que esté vigente, sin previsiones por incobrables, y disminuyendo ésta en 5% en concepto de incobrabilidad».

Lógicamente, estos dos puntos, y todos los que se incluyan en el proyecto de ley, serán abiertos a las negociaciones dentro del Congreso, con lo cual podrían ser rechazados, aprobados o modificados en todo o en parte de su contenido. Además, el proyecto será seguramente tratado en el Legislativo cuando en el Ejecutivo haya otro presidente que seguramente tendrá ideas distintas de las de Duhalde sobre cómo resolver esta crisis. Todo esto, más allá de que los bancos ya deban comenzar a pagar la apertura del «corralón» a sus ahorristas.

Estas compensaciones para las entidades, que deberían instrumentarse a través de la emisión de un bono en dólares, figuran explícitamente en el miniacuerdo firmado con el FMI en enero pasado. Allí se estipulaba que el monto de títulos a favor de las entidades debería ascender como máximo a los $ 17.000 millones de pesos.

Aunque se haya tomado la decisión de protegerse quitando el capítulo de las compensaciones del decreto, convirtiéndolo en un proyecto de ley, Lavagna igualmente anunció ayer que invitará a los bancos para que lo acompañen en una última medida para revitalizar el mercado interno: la rebaja del IVA de 21% a 18% para las compras con tarjetas de crédito, medida que únicamente regirá para los bancos que acepten reducir sus intereses para las operaciones con plásticos. No se sabe la respuesta que habrá ante esta intención, pero los primeros sondeos preliminares efectuados ayer ante los banqueros hablan de cierta poca predisposición a negociar cualquier medida amplia o mínima con Lavagna.

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