Comenzaron las frustraciones para algunos adherentes de izquierda en relación con el gobierno. Y no sólo porque Horacio Verbitsky descubrió que su antiguo amigo Carlos Arslanian, con el que compartió horas en largos cafés de la Recoleta, es también amigo de Eduardo Duhalde, razón por la que lo castiga, junto con José Pampuro. También los expertos universitarios de FLACSO comienzan a «despegar» del oficialismo. En efecto, un par de informes de esa universidad castiga la política energética del gobierno, y uno de ellos carga especialmente contra la performance del grupo Techint en el cumplimiento de sus obligaciones como contratista.
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FLACSO, hay que recordar, fue una de las instituciones convocadas por el gobierno de Néstor Kirchner para monitorear las relaciones con las empresas de servicios públicos. A propósito de Verbitsky, también al Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), que él encabeza, se le encargó el mismo cometido en los albores de la administración.
Los de Techint, en cambio, son amigos más nuevos. Apoyan al mismo tiempo a Julio De Vido y a Roberto Lavagna. Tal vez por eso en sus meditaciones energéticas el ministro de Economía no puso énfasis en las curiosidades de la compra de fueloil a Venezuela. Por ejemplo, que el fueloil no será venezolano, sino brasileño. ¿Por qué no comprarlo directamente a Brasil? Porque Petrobras seguramente no aceptaría que se le pague con alimentos -como se dijo en un comienzo-, sino con productos de Techint, como los caños para explotación petrolera. ¿Habrá sido el del fueloil venezolano un negocio a la medida de los Rocca? En el gobierno lo niegan diciendo que, además de caños, habrá otras especies como parte de pago al gobierno de Hugo Chávez.
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