El Fondo Monetario Internacional (FMI) flexibilizaría la meta de déficit fiscal comprometida por el gobierno para el primer trimestre del año, a raíz de las dificultades que enfrenta la Argentina para lograr cumplir con el máximo de $ 2.100 millones pactado con el organismo internacional. Según estimaciones preliminares que trascendieron en los últimos días, el resultado fiscal del trimestre superaría en $ 400 millones la meta comprometida con el Fondo.
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«El acuerdo con la Argentina no está escrito en piedra. Si hay razones para revisarlo, será revisado», aseguró ayer el vocero del organismo para América latina, Francisco Baker, que de esta forma intentó calmar las expectativas sobre el tema. Al respecto, consideró que ese organismo «no es inflexible» y que estaría dispuesto a renegociar la pauta fiscal prevista para el primer trimestre.
«El FMI siempre está abierto a un diálogo y nada es inflexible e inmutable», dijo Baker, aunque indicó que «todavía hay que esperar a conocer la opinión de las nuevas autoridades» del Ministerio de Economía.
Expectativa positiva
Por otra parte, Baker confirmó que el nuevo ministro de Economía, Ricardo López Murphy, se comunicó telefónicamente el domingo último con el subdirector gerente del FMI, Stanley Fischer, para empezar a analizar el eventual desfase en las cuentas públicas. Destacó que en el FMI «hay una expectativa positiva en poder trabajar con el nuevo ministro y su equipo» y consideró que «somos optimistas sobre la recuperación de la economía argentina». Además, el funcionario confirmó que una misión del organismo podría venir la semana próxima aunque reconoció que eso dependerá de que lo acepte el nuevo titular del Palacio de Hacienda. Asimismo, puntualizó que otra misión concurrirá a la Argentina hacia fines de abril, la cual tendrá como objetivo revisar las metas del programa pactado con el Fondo. El cumplimiento de las metas fiscales acordadas con el FMI es uno de los principales motivos de preocupación para el flamante titular de la cartera de Economía y para el equipo que lo secundará. Según trascendió, la idea del economista Daniel Artana, quien sería designado viceministro, apunta a reprogramar las metas trimestrales, sin modificar el compromiso anual asumido con el Fondo.
En este orden, la preocupación del gabinete económico no es menor, ya que el déficit fiscal de enero superó los $ 985 millones y el previsto para febrero ascendería a $ 600 millones, con lo que quedaría para marzo un margen de algo más de $ 500 millones. Con estos números, muy probablemente se supere la pauta de $ 2.100 millones acordada con el FMI para el primer trimestre de 2001. La Fundación Capital estimó que el déficit del trimestre rondaría los $ 2.400 millones, pero otras estimaciones que surgieron del seno del gobierno hablan de un desfase de $ 400 millones.
Frente a este panorama, el Ministerio de Economía estaría obligado a negociar un «waiver» (perdón) con el organismo internacional, una cuestión que estarían evaluando los futuros integrantes de la cartera que encabeza López Murphy. La meta comprometida para todo el año es de $ 6.500 millones y fue acordada a fines de 2000, lo cual le permitió a la Argentina recibir el blindaje financiero por $ 39.700 millones. De ese monto total, el FMI aportó $ 14.000 millones pero a cambio también exigió una serie de reformas estructurales como la del régimen previsional y la desregulación de las obras sociales.
Baker recordó ayer que el próximo desembolso programado está previsto para fines de mayo y que será de alrededor de $ 1.261 millones. Otros dos desembolsos similares están previstos para el tercer y cuarto trimestre, como parte del blindaje financiero.
Por otro lado, se supo ayer que el consejero económico y director del departamento económico del FMI, Michael Mussa, renunció al cargo, que ejerce desde hace 10 años. El funcionario se retirará a fines de junio próximo.
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