Aunque los altos precios del petróleo y de los alimentos podrían estancar el crecimiento global, por ahora el Fondo Monetario Internacional (FMI) mantiene sin cambios su pronóstico para la economía mundial, dijo ayer el vocero del organismo, David Hawley.
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Además de la advertencia sobre la posibilidad de un freno de la economía mundial dado el precio del crudo, que ayer pasó la barrera de los u$s 135, el funcionario señaló que la capacidad de los bancos para recaudar capital era « tranquilizadora», aunque dijo que aún era probable un prolongado ajuste en los balances del sector financiero.
El FMI, que dirige Dominique Strauss-Khan, ya ha recortado en dos oportunidades sus estimaciones de crecimiento este año para la economía global: en enero y en abril.
En su última proyección, advirtió que Estados Unidos podría dirigirse a una recesión este año y estimó el crecimiento mundial de 2008 en 3,7%.
En octubre, apuntaba a un crecimiento de 4,8%, pero en enero rebajó esa estimación a 4,1% ante el racionamiento del crédito.
Hawley dijo que las proyecciones serían actualizadas nuevamente en julio.
En algunos países ya se observan consecuencias de la disparada del petróleo. Indonesia anunció que aumentaría 28% el precio de los carburantes, los pescadores franceses iniciaron una huelga contra el aumento del precio del combustible, y la Comunidad Económica de Estados de Africa del Oeste ( CEDEAO) está preocupada por este «gran desafío» para el crecimiento de la región.
Desde setiembre pasado, el precio aumentó u$s 50, y algunos pronostican que subirá aún más. A principios de este mes, un estudio del banco Goldman Sachs no excluyeron que el barril alcanzara los u$s 200 en los próximos seis a 24 meses.
Este escenario «pondría de seguro en juego el crecimiento económico mundial», afirma el economista Ed Yardeni.
«Una desaceleración mundial sería el resultado más probable, empujada por una larga y profunda recesión en Estados Unidos», añadió.
Deprimido por la crisis en el sector inmobiliario, Estados Unidos sufre una salud económica frágil y cuenta mucho con el plan de reactivación adoptado recientemente para permitir que se mantenga el consumo.
Pero el incremento de los precios de la nafta bien podría comprometer ese escenario, si los dispensadores de combustible se quedan con la mayor parte de los cheques de devolución de impuestos.
La disparada de los precios «golpea una economía mundial que es mucho más vulnerable» que en los shocks petroleros anteriores, observó Ethan Harris, de Lehman Brothers.
«En un contexto en el que el consumidor estadounidense pierde rápidamente velocidad y en el que la disminución del crédito va a hacer sentir sus efectos en el tiempo, se preparan los daños colaterales para la economía mundial. Europa ya sufre y Asia se desacelera», añadió.
Según Harris, todo incremento de u$s 10 en el barril de petróleo retira el equivalente a 0,4 de punto al crecimiento estadounidense, y un poco menos en Europa y Asia.
El carácter especulativo de la demanda petrolera incita también a los analistas a pensar que la economía va a sufrir.
Estimación
«Los corredores sin duda empujarán el precio de las materias primas hasta el punto en que el crecimiento mundial no sólo se desacelerará, sino que caerá», estimó Myles Zyblock, del banco RBC.
Uno de los riesgos es que la disparada de los precios haga subir la inflación, obligando a los bancos centrales a aumentar sus tasas aun cuando los fundamentoseconómicos sigan siendofrágiles; de ahí la ruptura del crecimiento, explicó.
En esta situación, no todas las regiones sufren igual.
En los países emergentes, la demanda está relativamente aislada de las fluctuaciones de los precios debido a subsidios, observó Jan Randall, de Global Insight.
Los analistas también quieren esperar que esta disparada sea sólo un fenómeno temporal. «Un alza de los precios del petróleo que empujaría a la economía mundial a una recesión y disminuiría la demanda petrolera firmaría su propio fin», asegura Harris.
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