El directorio del FMI ya está discutiendo en reuniones informales en Washington si le dará al gobierno argentino el acuerdo a tres años o reducirá sustancialmente el plazo (un año como máximo), ante las disidencias todavía profundas que subsisten. Los dos principales encargados de la negociación argentina, John Thornton y John Dodsworth, arribaron ayer a la capital estadounidense y analizaron el resultado de las dos semanas de negociaciones del acuerdo con el gobierno. Su retorno coincidió también con la vuelta de las vacaciones de los principales miembros del organismo, el director gerente del Fondo, Horst Köhler, y la número dos,Anne Krueger.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Las posiciones sobre el nuevo acuerdo continúan divididas. El «ala dura», que encabeza Krueger, sigue volcándose por un nuevo «miniacuerdo», ante las escasas intenciones demostradas por el equipo económico de conseguir mayor superávit y de avanzar con las reformas en un plazo breve.
Sin embargo, esto contrasta con la postura del propio Köhler y también de los países europeos que integran el board del organismo (como Francia, Alemania y Reino Unido), que pretenden un acuerdo de largo alcance. «Köhler no se quiere complicar, porque el año que viene tiene que buscar la reelección y prefiere aplacar cualquier foco de conflicto», explicaron en el Palacio de Hacienda, a la espera de una respuesta favorable para llegar a un acuerdo rápido y de mediano plazo. Además del plazo del acuerdo, la otra definición política trascendente es el número final del ahorro fiscal que se comprometerá para los próximos años. También en este caso, el ministro de Economía, Roberto Lavagna, confía en tener una resolución favorable desde el punto de vista político.
Dejá tu comentario