3 de febrero 2022 - 00:00

Asiain: “Este acuerdo con el FMI no despejará la incertidumbre cambiaria y financiera”

El economista señaló que “el entendimiento no aleja la posibilidad del default porque va a estar atado al cumplimiento de metas trimestrales, que están condicionadas por muchos factores que el Gobierno no puede manejar”.

Andrés Asiain
Andrés Asiain

Al analizar el escenario económico tras el entendimiento al que arribó el Gobierno con el Fondo Monetario Internacional, el economista Andrés Asiain consideró que en el corto plazo “el acuerdo no aleja la incertidumbre del default” ya que la aprobación de metas trimestrales “no depende solo de la buena voluntad del Gobierno”. Y tampoco aleja esa posibilidad en el largo plazo, porque “para hacer frente a los vencimientos de 2027, hay que volver a los mercados o acceder a una nueva reestructuración, porque los montos son inviables si no es a través del refinanciamiento”.

El que sigue es el diálogo que el el director del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO), mantuvo con Ámbito.

Periodista: ¿Cómo analiza el acuerdo al que llegó el Gobierno con el Fondo Monetario?

Andrés Asiain: Mi opinión es que el acuerdo, tal cual se llegó, no va a despejar la incertidumbre cambiaria y financiera sobre la economía, por lo menos por los próximos dos años que quedan de mandato del Frente de Todos. Esto es porque la posibilidad o no de un default va a estar atada al cumplimiento de metas trimestrales, que van a depender de la opinión de técnicos del FMI y no de una decisión del Gobierno nacional. Si no se cumplen las metas vamos a depender de la voluntad de los técnicos para que sigan dando los desembolsos para poder pagar el crédito tomado por Mauricio Macri. En este sentido, se va a vivir una incertidumbre permanente similar a la de la semana pasada, si cada trimestre se pasan las pruebas o no, si se solicita un waiver, si éste es aprobado o no, y eso genera desgaste económico. Por otro lado, hubo claramente un desgaste político para el Frente de Todos que va a terminar, en cierta forma, su gestión bajo la tutela del Fondo.

P.: ¿Cómo puede hacer el Gobierno para cumplir las metas de acumulación de reservas?

A.A.: Es muy difícil porque más allá de la voluntad o no del Gobierno hay factores que no se manejan, como los precios internacionales de las materias primas. Ese es un factor que escapa totalmente de nuestra decisión en un ámbito nacional. Una caída del precio de las materias primas desarma los pronósticos tanto de reservas como de recaudación. Por eso yo soy muy escéptico sobre las posibilidades de cumplir a rajatabla todo lo que se firme porque por más que el Gobierno haga todo, hay cosas que escapan de su voluntad de decisión.

P.: ¿Considera que este acuerdo puede ayudar a estabilizar las variables macroeconómicas?

A.A.: Creo que un acuerdo de esta característica condiciona al Gobierno por las metas y supervisiones trimestrales. En lugar de un desembolso de una vez, para cancelar con esa plata totalmente la deuda y desplazar los vencimientos, se hizo un arreglo a largo plazo que nos condiciona. Cualquier otra decisión hubiera generado por los menos en los próximos dos años estabilidad en la mayoría de las variables económicas ligadas a la incertidumbre vinculada con un default con el FMI. Después, los problemas de la Argentina siguen estando, como la falta de reservas y divisas, que el acuerdo no soluciona porque básicamente, los desembolsos son para pagar la deuda y el adicional de lo que pagamos el año pasado, unos u$s 4.500 millones, al parecer serán devueltos en cuotas.

P.: ¿Cómo evalúa entonces el impacto en el corto y largo plazo?

A.A.: En el corto plazo, el acuerdo no aleja la incertidumbre del default porque los próximos dos años vamos a depender de la aprobación de metas trimestrales que dependen no solo de buena voluntad del Gobierno, sino de otras cuestiones. Y en el largo plazo, tampoco nos aleja porque en 2027 se necesitará volver a los mercados o acceder a una nueva reestructuración para poder hacer frente a los vencimientos que suman u$s15.000 millones anuales, que son montos inviables si no es a través del refinanciamiento. En términos estructuralmente económicos, el acuerdo sirve para que el próximo gobierno tenga despejado tres años de su mandato y que el último se le empiece a complicar. Y en términos políticos, es un mal negocio para el Frente de Todos, porque lo más probable es que no se aleje la incertidumbre y además la política económica en los próximos dos años queda condicionada. En este sentido, el Frente de Todos termina pagando el costo político de la deuda tomada por el gobierno anterior, lo que parece una trampa para su proyecto.

P.: ¿Prevé algún impacto sobre el dólar durante este año?

A.A.: No va a tener un impacto significativo, ya que va a mantenerse en subidas y bajadas especulativas al calor de rumores sobre si aceptan o no el cumplimiento de las metas, si la recaudación aumento o no, etcétera. No aleja la incertidumbre y no va a tener un efecto definido sobre el dólar paralelo.

P.: ¿Qué medidas considera que puede tomar el Gobierno para disminuir la brecha?

A. A.: Es en un contexto muy difícil porque la oportunidad más grande para juntar dólares e intervenir en la brecha fueron los años de crisis, los primeros dos años de la gestión. Donde por la propia crisis hubo un salto externo comercial importante, con un salto de las materias primas y un turismo parado, entonces el déficit disminuyó mucho. Sin embargo, en esos dos años que era el momento del stop donde se juntan los dólares para financiar, tuvimos una permanente corrida cambiaria que nos hizo perder divisas, entonces ahora que es el momento de recuperación, es difícil pensar en medias para estabilizar el dólar paralelo. Creo que vamos a convivir con las tensiones cambiarias por un tiempo.

P.: En relación a la inflación, ¿qué medidas considera que pueden tomarse para disminuirla?

A. A.: Nuestra visión de la inflación desde el Centro de Estudio Económicos Scalabrini Ortiz, hace foco en el componente inercial de la misma. La clave del fracaso de los diversos programas es que no han tomado en cuenta los elementos inerciales de la inflación. Indexación en los alquileres, tasas de interés a la hora de endeudarse, que ahora van a aumentar ya que lo prevé el acuerdo, expectativas salariales y de acuerdos de precios entre proveedores conforman una dinámica donde las tasas de inflación del pasado se proyectan hacia adelante. Cualquier programa que no considere estos elementos inerciales se limitará a administrar shocks puntuales sin abordar el problema de fondo y no logrará el objetivo de reducir la inflación en forma permanente. Una política que apunte a eliminar la inflación inercial debería borrar las expectativas de inflación. Una forma de lograrlo es a través de un congelamiento temporal de los principales precios de la economía nacional, generando un contexto de estabilidad que se constituya en una nueva referencia para las posteriores negociaciones de precios e ingresos. De esa manera, se lograría reducir el componente inercial de la inflación, quedando un residuo dado por otras causas puntuales como cuestiones estacionales, aumentos de los precios internacionales, etcétera.

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