El FMI apoya que los ingresos por la “renta inesperada” lleguen en 2023

Economía

Martín Guzmán explicó la idea ante Gita Gopinath, la autoridad interna más importante del organismo financiero que en líneas generales controlará el Facilidades Extendidas. En la reunión, obtuvo un espaldarazo técnico a la iniciativa.

El Gobierno defendió en Washington, durante la reunión de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), el proyecto de ley de creación del impuesto a la “renta inesperada”. Y, tal como adelantó este diario, recibió el apoyo del organismo que maneja Kristalina Georgieva. Martín Guzmán explicó la idea ante Gita Gopinath, la autoridad interna más importante del organismo financiero que en líneas generales controlará el Facilidades Extendidas y pujará por una relación virtuosa con el país, de quien obtuvo un espaldarazo técnico a la iniciativa.

Lo importante de lo conversado con la subdirectora gerente del FMI es que, de lograrse la aprobación en el Congreso de la idea de aumentar la presión de Ganancias sobre los privados, lo recaudado habrá que esperarlo más para 2023 que para este año. Las empresas que estén alcanzadas por el impuesto lo declararán recién cuando presenten sus balances de este ejercicio, algo que sucederá, en su mayoría, entre fines de 2022 y el primer cuatrimestre del 2023; con lo que la AFIP lo percibiría en el próximo ejercicio fiscal.

Sin embargo, esto no es algo que incomode ni al ministerio de Economía ni al FMI ya que Martín Guzmán, su equipo y el staff técnico del Fondo consideran que 2023 será más complicado que este año, especialmente en términos fiscales. Según las especulaciones financieras y fiscales del Ejecutivo en general, este año no habría mayores problemas para lograr un déficit entre ingresos y gastos primarios (sin contar intereses) no superior al 2,5% del PBI. Incluso desde Economía se especula con un porcentaje holgado algo lejos de la meta máxima. Esto, además de confiar en un crecimiento de la economía por arriba del 3,5%.

Lo importante para Economía es que la “renta inesperada” ayude a lograr la meta de un déficit máximo de 1,9% para 2023; año que, además, es electoral. Si se repitieran las tensiones internas de la coalición oficial que se vivieron en 2021, cuando luego de las PASO el kirchnerismo presionó por un incremento en el gasto público, la aplicación real del impuesto para el año próximo sería de más ayuda que para 2022. De ahí que el FMI no sólo vea con simpatía el incremento de la presión tributaria (incluso se presiona por un incremento aún mayor que el que tiene en mente Guzmán), sino que el traslado del ingreso real para el ya anticipado complicado 2023 es algo percibido como fiscalmente más efectivo.

Para el FMI, todas las iniciativas que deriven en mayores ingresos para las alicaídas cuentas públicas locales serían siempre bienvenidas. Más aún, si se trata de un proyecto, el de la “renta inesperada”, que públicamente fue lanzado desde Washington por Georgieva; que se suma a un blanqueo con el destino de conseguir dólares para garantizar que el país cumpla con sus compromisos ante el mismo Fondo.

En el caso del impuesto a la “renta inesperada”, el apoyo es explícito. No sólo se trata de un proyecto apoyado desde el organismo de manera global, sino que siempre consideró que el país debe concentrar su esquema tributario en el impuesto a las Ganancias más que en el IVA. Más en tiempos de crecimiento de la economía.

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