El Fondo Monetario Internacional (FMI) volverá al país en noviembre, probablemente entre las segunda y tercera semana de ese mes. Y se espera que en la primera semana de diciembre el board del organismo esté ya en condiciones de tratar el caso argentino y aceptar la propuesta, adelantada por este diario, de aplicar un acuerdo del tipo Facilidades Extendidas; pero replicando la experiencia de Néstor Kirchner en septiembre de 2003. Esto es, un plan de pagos, sin exigencias de ajustes o reformas estructurales (indispensables teóricamente para un Facilidades Extendidas), los que de todas maneras el Gobierno argentino no está en condiciones de ejecutar. Al menos durante la gestión de Alberto Fernández. A cambio, y tal como confirmó el Jefe de Estado el fin de semana, la Argentina no pedirá dinero a cambio y sólo discutirá la forma (interés, plazos y cantidades de cuotas), para cerrar el pago de los u$u44.800 millones que se le deben al organismo que maneja Kristalina Georgieva.
El FMI, que vuelve en noviembre, advirtió por presiones cambiarias
En el primer pronunciamiento al arribo de la misión a Washington se habló de "desafíos excepcionalmente difíciles sin soluciones fáciles".
-
Se agota el carry trade: advierten por el fin de las tasas positivas en pesos y sugieren tomar ganancias
-
El salario mínimo ya tiene menos poder de compra que en 2001 y el empleo formal acumula ocho meses de caídas
A partir de hoy, en Washington, la misión que encabezó durante algo menos de una semana el jefe del caso argentino, el venezolano Luis Cubeddu y la directora adjunta para el Hemisferio Occidental, la norteamericana Julie Kozac, hará una verificación formal de toda la información recogida en su gira por Buenos Aires y elaborará un “paper” final. Este será enviado al jefe de ambos, el mexicano- argentino Alejandro Werner, que le pondrá firma al trabajo para que luego sea entregado a Georgieva. Sobre esta base se preparará el documento de trabajo que la misión formal del FMI que desembarcará en noviembre en el país comience a negociar el próximo acuerdo con el Gobierno de Alberto Fernández. Se supone que para el momento del retorno de Cubeddu y Kozac (podría viajar Werner también), los puntos más complicados de las cuentas argentinas ya habrán sido aclaradas por las partes y las dudas más importantes despejadas. Y, se descarta, para las fiscalizaciones de Buenos Aires todo será un diálogo amistoso. De hecho, desde el FMI, ya tienen un panorama de la situación local y de lo difícil que será para el Gobierno de Alberto Fernández asumir cualquier compromiso que exceda lo que figura en el Presupuesto 2021 presentado en sociedad por el ministro de Economía, Martín Guzmán, hace dos semanas en el Congreso.
El propio FMI reconoció ayer que no tiene sentido pedir mucho más. En el primer comunicado firmado por el organismo, y conocido ayer, luego de la llegada a Washington de los enviados a Buenos Aires, señala que “Argentina enfrenta dificultades económicas y sociales complejas, en el contexto de una crisis de salud sin precedentes”. Sigue aclarando que “la profunda recesión ha provocado un aumento de los ya elevados niveles de pobreza y desempleo, cuyos efectos se ven agravados por importantes presiones en el mercado cambiario” y que “estos son desafíos excepcionalmente difíciles sin soluciones fáciles”. Afirma que “un conjunto comprensivo de políticas podría respaldar el restablecimiento de la confianza, pero deberá ser apropiadamente calibrado para fomentar la recuperación económica y asegurar la estabilidad macroeconómica”. Como se ve, nada que no firme, con vehemencia, también Guzmán o cualquier integrante del Gabinete de Alberto Fernández. Ese fue el clima que, creen en Buenos Aires, hubo durante la gira de los hombres y mujeres de Georgieva por el país. Lo que demostró el comunicado distribuido ayer desde la sede del organismo es que al menos en esta etapa de la economía argentina, el FMI parece un aliado incondicional de las políticas públicas. Y no el principal fiscalizador. Ahora habrá que esperar que se elabore el esperado “paper”, y conocer el clima con que los mismos actores volverán en noviembre al país, pero para discutir el acuerdo final que regirá por décadas la relación de la Argentina con el organismo financiero internacional.




Dejá tu comentario