Guzmán achica el desequilibrio fiscal y se prepara para la auditoría del FMI

Economía

En febrero mejoraron las cuentas por una suba de la recaudación y un recorte de gastos no indispensables. Se espera una menor flexibilidad del Fondo con el Gobierno, que igual se encamina a superar la primera revisión.

De cara a la primera revisión de las cuentas argentinas que el Fondo Monetario Internacional (FMI) llevará a cabo en mayo, el ministro de Economía, Martín Guzmán, viene ordenando los números del sector público. En febrero hubo recortes a todos los gastos no indispensables de la administración pública nacional, mientras se espera que el Directorio del organismo endurezca su posición al momento de redefinir las metas para Argentina a la luz de los cambios provocados por la guerra en Ucrania.

A la gran incertidumbre internacional, se agrega las dudas sobre la capacidad del gobierno de contar con el apoyo de la propia coalición política gobernante”, señaló a Ámbito el exrepresentante de la Argentina ante el FMI, Héctor Torres. El exfuncionario prevé una mayor rigidez del organismo de la que mostró hasta ahora.

Frente a ello, en el Palacio de Hacienda tratan de apurar la tarea. El Índice de Equilibrio Fiscal del Centro de Estudios de la Nueva Economía (CENE) de la Universidad de Belgrano, que refleja la relación entre ingresos y gastos totales, tuvo una recuperación de 11,9% en febrero último respecto del mes anterior y de 7,6% con relación al nivel que había registrado en igual mes del año pasado. “El avance respecto del año anterior se basó en un crecimiento más acelerado de los ingresos, del 61,5%, con relación a los gastos, del 50,1%”, señala el CENE en su último reporte. El mismo estima que en febrero hubo ingresos totales por $846.035 millones contra gastos por $882.929 millones.

Gran parte de la mejora de las cuentas se está debiendo en este arranque del año al sostenido incremento de la recaudación de impuestos, que en términos relativos se mantiene encima del 60% nominal, esto a su vez relacionado con la mayor actividad económica. Hubo una mayor recaudación del IVA, del impuesto a los Débitos y Créditos Bancarios y de los Derechos de Importación. Por el lado de los gastos, las remuneraciones registraron una variación de 74,1%, producto de los incrementos otorgados de acuerdo con la paritaria salarial vigente, lo cual fue compensado con un aumento inferior a la inflación en bienes y servicios. “Se trata de una de las escasas partidas en la que se practicó el ajuste que posibilitó que los egresos crecieran menos que los ingresos”, afirmó el economista Víctor Beker, director del CENE.

Se espera que para la primera revisión del acuerdo con el FMI, que será en mayo, los técnicos que vengan a Buenos Aires pongan la lupa sobre este aspecto del programa porque ante la casi ausencia de reformas estructurales lo que queda es el aspecto fiscal y su financiamiento monetario. Al respecto, Beker opinó que “la primera revisión la vamos a pasar sin mayores problemas”.

El economista consideró que “leyendo entre líneas”, el acuerdo recientemente aprobado por el FMI es “más bien monetario antes que fiscal”. De hecho, el acuerdo prevé una reducción del déficit este año de medio punto del PBI, del 3% en 2021 a 2,5% en 2022, combinado con una caída del financiamiento monetario de 3,5% al 1% en el mismo período. Es decir, que gran parte de la aprobación del organismo se jugará en la capacidad de Guzmán de captar en el mercado la cantidad de pesos suficientes para financiar las cuentas.

Por su lado, Torres sostuvo que “difícilmente el Fondo quiera ‘recalibrar’ las metas de la Argentina". ”Para el FMI eso quiere decir adaptar las medidas que el gobierno se comprometió a tomar para llegar a las metas en los plazos previstos”, explicó. Al respecto, el economista estima que el staff duda que Alberto Fernández pueda desplegar todas las medidas que se comprometió a tomar.

“Si el gobierno tuviera capacidad de endurecer las medidas, creo que eso no va a alcanzar. Hará falta también ‘recalibrar’ los plazos previstos originalmente para llegar a las metas monetaria, fiscal y de acumulación de reservas. Será una negociación difícil y la voluntad del directorio del Fondo de flexibilizar los plazos se ve afectada por la falta de confianza generada por la fractura de la coalición gobernante”, explicó el ex representante argentino ante el organismo de crédito.

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