Los datos de distribución del ingreso que dio a conocer ayer el INDEC generaron una nueva polémica, esta vez por la lectura que efectuó el Ministerio de Economía. De acuerdo con el comunicado distribuido por el Palacio de Hacienda, se produjo una importante caída de la desigualdad, lo cual, en realidad, no surge del informe.
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Según se ocupó de resaltar la cartera económica, la diferencia entre lo que gana el 10% más rico de la población respecto del 10% más pobre cayó de 35 veces en el tercer trimestre a 31 veces en el cuarto. Sin embargo, omite indicar que se trata de dos comparaciones totalmente distintas, es decir no homogéneas, con lo cual una rápida lectura inicial puede provocar gruesos errores.
El propio INDEC aclara que en el caso de la medición del tercer trimestre se toman los ingresos de la población con el pago del medio aguinaldo incluido. Por lo tanto, estos presentan una cifra mayor que en el cuarto trimestre, que no incluye el efecto del medio aguinaldo. Por lo tanto, como los salarios son más bajos en esta última situación, es obvio que tendrán una brecha más chica respecto de la población de menores recursos (que en su mayor parte casi no trabaja y cuando lo hace está en negro).
La comparación que corresponde debería efectuarse entre el cuarto trimestre de 2006 y el segundo, evitando el «factor estacional» que representa el denominado sueldo anual complementario. Y aquí no surgen diferencias, ya que en ambos casos la brecha entre el 10% más rico de la población y el 10% más pobre se mantiene en 31 veces.
Leve mejora
Se observa, por otra parte, apenas una leve mejora respecto de la situación de un año atrás, cuando esa diferencia llegaba a 32 veces. En el último trimestre de 2003, la situación era mucho peor, ya que la brecha ascendía a 47 veces. Aunque el gobierno se preocupó por mostrar un gran avance, los datos sobre la distribución del ingreso correspondientes al cierre de 2006 muestran que la situación continúa siendo escandalosa: el 10% más rico de la población se queda con 36,4% del total de los ingresos, mientras que el 10% más pobre se queda apenas con 1,2%. Otra lectura que puede realizarse es que el 20% de la población más rica se queda con 51% de los ingresos totales.
El 10% de la población de menores recursos gana un promedio de $ 64 mensuales. En la otra punta, los más ricos perciben $ 2.012.
Asimismo, el análisis del Palacio de Hacienda observa que desde hace tres años y medio «se observan mejoras simultáneas en la pobreza y la distribución del ingreso». La pobreza cayó 7,2 puntos porcentuales y la indigencia 3 puntos, lo que representa una disminución de 20% y 23%, respectivamente. Lo concreto es que pese a la baja de la pobreza, no hay una mejora palpable en lo que respecta a la diferencia entre ricos y pobres.
La explicación es que si bien mejoró el nivel promedio de ingresos de la población, esto no implicó que la suba haya beneficiado más a quienes están en sus estratos más bajos.
La medición sobre la distribución del ingreso se efectúa a través del denominado coeficiente de Gini, que mide la desigualdad en los ingresos a nivel agregado de la sociedad. Este indicador mejoró 1,4%, al caer de 0,492 a 0,485. Cuanto más bajo, menor es la desigualdad en la población. Claro que cuando se compara el cuarto trimestre de 2006 contra el mismo período de 2005, dicho coeficiente no presenta variación.
El economista Osvaldo Giordano, titular de la consultora IDESA, explicó que «los datos demuestran que la Argentina sigue teniendo enormes problemas en la distribución del ingreso. A tal punto que, de acuerdo con el coeficiente de Gini, estamos exactamente igual a 1996». Ese año este indicador se ubicaba en 0,485, exactamente como el cierre observado en 2006.
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