30 de mayo 2001 - 00:00

Fracasaron las negociaciones por Aerolíneas ayer con SEPI

La posibilidad de un cierre inminente de Aerolíneas Argentinas movilizó ayer a casi todos los gremios aeronáuticos, que llegaron a ocupar una pista de Aeroparque y volvieron a trabar vuelos de Iberia. Los conflictos podrían acentuarse hoy, porque el gobierno no aportaría los fondos para los sueldos hasta que quede claro que no habrá cierre de la empresa local. En tanto, el gobierno apuesta a convencer al gremio de los técnicos para que acepte los requisitos de la SEPI, como si ésta fuera la salida o como si hubiera una a la vista.

Fracasaron las negociaciones por Aerolíneas ayer con SEPI
Las negociaciones entre la SEPI y la ministra Patricia Bullrich para encontrar una salida a la crisis de Aerolíneas Argentinas fracasaron ayer en Madrid, abriéndose la posibilidad del cierre de la compañía local. Tanto Pedro Ferreras, titular de la sociedad española, que es dueña de 92,5% de Aerolíneas, como Bullrich atribuyeron la responsabilidad al gremio de los técnicos aeronáuticos, cuyo titular, Ricardo Cirielli, reiteró en Madrid su negativa a aceptar las rebajas salariales y la modificación de las condiciones de trabajo que la SEPI quiere imponer como parte de un plan de saneamiento de la compañía local.

Sin embargo, la situación genera dudas. Antes del último encuentro entre la empresa española y Cirielli en Madrid ayer por la mañana, Bullrich dijo que «de manera informal la SEPI evalúa un aporte de 350 millones de pesos, que es lo que necesitarían para que durante este año la empresa pueda equilibrarse y, a partir del año que viene, tener ganancias y ser una empresa competitiva» pero que supeditó la transferencia de esos recursos a un acuerdo con los técnicos, que finalmente no se logró.

• Llamativo

En este sentido, resulta por lo menos llamativo que si la SEPI está dispuesta a aportar 350 millones, luego de haber dicho que no iba a poner un solo peso más, lo condicione a que uno de los siete gremios aeronáuticos -que agrupa a 1.300 trabajadores sobre un total de 6.700- acepte trabajar una hora más, reducir la cantidad de días francos y la polifuncionalidad (que un mismo técnico afronte distintas tareas).

La situación que ayer estuvo signada por manifestaciones de casi todos los gremios aeronáuticos, aun el de los pilotos, que siempre mantuvo una postura muy cautelosa, podría enrarecerse aun más, porque un allegado de Bullrich dijo que «ante un panorama de quiebra» es dudoso que el gobierno integre los 16,2 millones de pesos prometidos la semana pasada, adelantando aportes de capital en proporción a la tenencia de 5% que retiene el Estado. Ese dinero iba a ser destinado a los sueldos de abril, todavía adeudados, y por lo menos tres de los siete gremios condicionan al cobro de los haberes atrasados la efectivización de un acuerdo con la SEPI para reducir salarios y cambiar condiciones de trabajo.

Bullrich y Ferreras ofrecieron una conferencia de prensa en Madrid, después de dos días de negociaciones infructuosas, en la que coincidieron en atribuir el fracaso al gremio de los técnicos. La ministra acusó a Cirielli de mantener «una actitud absolutamente cerrada e irresponsable, que coloca a Aerolíneas Argentinas en una situación de extrema gravedad».

La negativa de APTA (Asociación del Personal Técnico Aeronáutico) podría provocar, según Bullrich, «el cierre por inanición o la presentación de quiebra» de Aerolíneas, añadiendo que dio instrucciones para iniciar acciones ante la Justicia con el fin de que se le retire la personería gremial a APTA «por poner en riesgo 7.000 puestos de trabajo».

• Amenaza

Esto fue interpretado por abogados laboralistas como una amenaza sin sustento, porque para quitarle la personería a un gremio se debe comprobar mala fe o conducta fraudulenta, pero no se puede aducir la falta de acuerdo con la empresa. Además, un juicio de esas características puede demorar por lo menos meses, con lo cual no aportaría ninguna solución al conflicto de Aerolíneas.

Por su parte, Ferreras calificó de «absolutamente negativa, insólita, grotesca y absurda» la actuación de APTA y subrayó que «cada cual es responsable de sus actos».

El funcionario español dijo que, a pesar del desenlace de las negociaciones, seguirá «colaborando con el gobierno argentino en la búsqueda de una salida a la crisis de la línea aérea», y reiteró que la SEPI «no aportará un peso más «hasta que todos sindicatos se adhieran al plan director propuesto para Aerolíneas, que implica reducción salarial, modificación de los convenios y racionalización del personal (en este último aspecto, todavía faltarían 500 retiros o jubilaciones anticipadas para cumplir el objetivo del plan de reducir la planta en 1.300 personas)».

Pero, aunque todavía pareció dejar un resto para negociar, Ferreras subrayó que ayer dio una última oportunidad a Cirielli para secundar el plan director y que las negociaciones están terminadas.

Por su parte, Cirielli no dio por concluidas las tratativas, dijo que mañana mantendrá una reunión en Buenos Aires con Bullrich y afirmó, al reiterar su oposición al plan director,
que la SEPI «no garantiza que la empresa no vaya a quebrar en los próximos meses».

Dejá tu comentario

Te puede interesar