22 de diciembre 2004 - 00:00

Fracaso de otro intento obrero de autogestión

Una vez más, el modelo de autogestión de empresas por parte de ex trabajadores transformados en dueños demostró ser inútil. Hoy será rematada la ex planta Siam Avellaneda (adquirida por la quebrada Aurora Grundig en 1983), tras el fracaso de los empleados en llevar adelante el negocio. La baja productividad y la fuerte competencia tanto interna como externa provocan que, con el tiempo, estas iniciativas -que se multiplicaron en los últimos años-sean inviables. El problema adicional es que se trata de emprendimientos que, en general, se sostienen con fuertes subsidios del Estado, es decir, con impuestos que pagan todos los argentinos. Cuando disminuye o desaparece esta ayuda oficial, es escaso el número de supervivientes. Además, es un sistema proclive a las prebendas y a las iniquidades, ya que se ha dado la situación de dueños genuinos que son despojados ante la fuerte presión sindical.

La ex planta Siam, ahora ocupada por los trabajadores agrupados en la cooperativa Julián Moreno, de la UOM. La única línea de producción que se encuentra activa en la actualidad es la de cocinas.
La ex planta Siam, ahora ocupada por los trabajadores agrupados en la cooperativa Julián Moreno, de la UOM. La única línea de producción que se encuentra activa en la actualidad es la de cocinas.
Se rematará hoy la histórica ex planta Siam Avellaneda, que había sido adquirida por la quebrada Aurora Grundig en 1983 y que en la actualidad se encuentra ocupada por sus ex empleados.

Luego de varios casos como el de Gatic, ahora es el turno de este ícono industrial argentino, de donde salieron las primeras heladeras eléctricas, bajo la marca Siam y que fue símbolo del proceso de sustitución de importaciones iniciado durante la Segunda Guerra Mundial. Ultimamente, y tras la quiebra de Aurora Grundig en 1996, los ex empleados, agrupados bajo la Cooperativa Ciam, se hicieron cargo de la empresa, pero sin éxito y ahora sufrirán el remate de las instalaciones.

En la actualidad, la cooperativa está formada por cerca de 270 trabajadores, cuyo principal ingreso proviene, en realidad, de planes Jefas y Jefes de Hogar, ya que las líneas de producción están prácticamente paralizadas. Tanto que una planta que cuenta con capacidad para fabricar 100 cocinas diarias sólo produce 40 por mes y ninguna heladera desde hace tres años.

Así, muchos interpretan como un error el no haber licitado los activos físicos tras la quiebra de Aurora para que sean adquiridos por empresarios eficientes. Ahora se sufre la consecuencia de tener la mayor fábrica local de electrodomésticos parada (en algúntiempo, fue también la más grande de Latinoamérica), en momentos de plena tensión comercial con Brasil por las crecientes importaciones de bienes de línea blanca. Más aún, el remate de la planta no garantizará la continuidad de los 270 puestos de trabajo.

• Orígenes

La empresa Siam fue fundada en 1928 por la familia Di Tella y rápidamente se convirtió en la mayor empresa de la industria metalúrgica del país. En 1962 comenzó a fabricar automóviles y empleó a más de 9.000 trabajadores entre las plantas de San Justo, Avellaneda y Tierra del Fuego. La empresa continuó creciendo hasta que la apertura de los mercados dio lugar al ingreso de competencia extranjera en la industria automotriz, situación que provocó en 1972 la quiebra de Siam. Sin embargo, el gobierno de turno la declaró «empresa de interés nacional», y fue estatizada sin alterar la estructura gerencial que poseía previamente.

Este «capitalismo de Estado» funcionó hasta que la administración de Raúl Alfonsín impulsó la privatización de la compañía. Tras la licitación, la planta de tubos SIAT quedó en manos de Techint, mientras que Pérez Companc adquirió una fábrica de San Justo; y Aurora Grundig, la parte más importante, que incluía la planta de Avellaneda y las instalaciones de Tierra del Fuego.

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