Francia también cerca de entrar en recesión técnica

Economía

La economía francesa se contrajo un 0,3% en el segundo trimestre de este año, lo cual situó a Francia, segunda economía de la zona euro, no muy lejos de recesión que viven ya Italia, Holanda y Alemania, que era antes la locomotora de Europa.

Según cifras corregidas publicadas este miércoles por el Instituto Nacional de Estadística y Estudios Económicos (INSEE), el Producto Interior Bruto (PIB) francés se contrajo un 0,3% en el segundo trimestre de este año con respecto al primero. La mayoría de economistas apostaba por un estancamiento del PIB (0,0%) en el segundo trimestre de este año respecto al primero.

Según las estadísticas, la baja en el consumo de los hogares (0,2%) en el segundo trimestre del año, y una caída de las exportaciones francesas (0,6%), en parte debido al vigor del euro, explican en buena parte el resultado negativo en el segundo trimestre.

"El segundo trimestre del 2003 tuvo un carácter excepcional, debido a las consecuencias de la guerra en Irak, y de la mala coyuntura internacional, con una recesión en varios de nuestros socios. No es representativo de una tendencia", aseguró por su parte el ministerio francés de Economía y Finanzas, tras conocerse las cifras del INSEE.

Pero, aunque este es el mayor retroceso desde hace años para la economía francesa - que creció en el primer trimestre del año un 0,2%, según datos revisados-, Francia ya había registrado una baja de su PIB (-0,1%) en el último ejercicio de 2002, antes de volver a pasar a un porcentaje positivo.

Se considera que un país está técnicamente en recesión cuando tiene dos trimestres consecutivos de baja de su PIB. En la zona euro, Alemania, Italia y Holanda entraron este año en esa situación.

El gobierno francés proyecta para este año un crecimiento de 1,3% de su Producto Interno Bruto,, luego de que el PIB francés creciera globalmente en el primer semestre un 0,1%. Pero los datos divulgados por el INSEE alejan las probabilidades de que el gobierno de París alcance sus previsiones de crecimiento para el 2003.

Desde su llegada al poder el año pasado, el gobierno de derechas del primer ministro francés, Jean Pierre Raffarin, ha apostado por una política de recorte de impuestos para estimular el gasto de los hogares y así alentar la débil actividad económica en Francia.

Las consecuencias económicas de la oleada de huelgas que se registró en Francia durante el verano (boreal) se sumaron al decaímiento de los consumidores y a la caída de las exportaciones, lo cual empujó a Francia a la misma situación de recesión que vive la principal economía de la zona euro, Alemania.

"Temíamos lo peor, y lo peor ha llegado: con -0,3% en el segundo trimestre, Francia completa la lista de países europeos en recesión, tras Alemania (-0,1%), Italia (-0,1%) y Holanda", comprobó Anne Beaudu, economista del Crédit agricole.

Y, "mientras que Francia ofrecía una mejor resistencia (a la recesión) que sus socios europeos, los resultados del segundo trimestre la colocan entre los malos alumnos, con un crecimiento inferior al de Alemania e Italia", subrayó Nicolas Claquin, economista del banco Crédit comercial de France (CCF).

"Con excepción de la inversión en la vivienda, todos los componentes del crecimiento francés han retrocedido. Comenzando con el consumo de los hogares, que por primera vez, desde el cuarto trimestre de 1996, retrocedió (-0,2%)", destacó Marc Touati, jefe economista de Natexis Banques Populaires.

Este retroceso del consumo de los hogares, durante mucho tiempo el motor del crecimiento francés, "tiene que ver con la baja del empleo", señaló Anne Beaudu. A su vez, las empresas siguen muy prudentes con sus inversiones.

"Siguen en una fase de ajuste y de saneamiento de sus cuentas (...) en un entorno donde no hay demanda", notó Nicolas Claquin. "En ausencia de un verdadero motor interno, no se puede esperar una verdadera recuperación" económica en Francia, advirtió el experto, que afirma que el año 2003 será el peor, en términos de crecimiento, en diez años.

Beaudu expresó en cambio un cierto optimismo, fundamentado, dijo, en las señales de una reactivación de la economía en Estados Unidos y en un cese del alza del euro, que podría alentar las exportaciones francesas.

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