Esta semana quedarán suspendidas por seis meses más las ejecuciones hipotecarias por créditos impagos tomados por fuera del sistema financiero. La ley fue aprobada ya por el Senado y este miércoles será votada en Diputados. Es una nueva postergación de los remates sin que en realidad quede solucionado el problema de fondo.
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Néstor Kirchner no quiere pagar el costo político de ratificar las salidas que se han ofrecido hasta ahora, que en realidad no han sido efectivas para los 14.000 morosos involucrados, como la creación del fondo fiduciario en el Banco Nación que financiaría esas hipotecas impagas. De hecho, la Justicia siguió fallando a favor de los acreedores que no aceptaron las condiciones impuestas por la ley de refinanciación de esos pasivos. Incluso ese fondo tuvo tanta demora en la liquidación del dinero a su favor que se dieron situaciones de deudores que, pagando al día las cuotas de la refinanciación al fiduciario, se enfrentaron al mismo tiempo con la fecha fijada para el remate de su vivienda.
Esta nueva prórroga de las ejecuciones puede resultar inútil en algunos casos -depende del criterio del juez de turno- para frenar las subastas, ya que muchos magistrados en postergaciones anteriores las han considerado inconstitucionales. Después de años de saneamiento en los bancos del stock de las hipotecas morosas que quedaron pendientes después de la devaluación, el problema ahora se centra en los créditos tomados a través de escribanías sobre vivienda única y familiar.
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