27 de noviembre 2000 - 00:00

Frigorífico CEPA pidió su concurso

El frigorífico CEPA, controlado por el grupo Garovaglio & Zorraquín, y el mayor exportador de carnes argentinas a Europa y el segundo más grande del país, se presentó ayer en concurso preventivo de acreedores. Con una facturación anual de u$s 135 millones y activos por u$s 142 millones, CEPA arrastraba deudas con los bancos y empresas del mismo grupo, hasta alcanzar un pasivo de u$s 106 millones, de los cuales u$s 90 corresponden al sector financiero.

Si bien los problemas financieros ya eran conocidos por el sector frigorífico, la Compañía Elaboradora de ProductosAlimenticios (CEPA) informó a la Bolsa de Comercio de Buenos Aires la decisión y asumió que «la empresa está tomando acciones que permitan optimizar los recursos productivos».

«La idea es seguir operando e iniciar un proceso de reestructuración para mejorar costos y hacer más eficiente la operatoria», admitían desde el frigorífico.

En tanto, confirmaron el cierre de la planta de Pontevedra, ubicada en Merlo, provincia de Buenos Aires, donde dejaron cesante a 520 trabajadores, sobre un total de 1.243 empleados. Dicha planta, modelo en el desarrollo de nuevos productos, elaboran cortes con alto valor agregado que colocan en los mercados externos de termoprocesados.

CEPA
es el segundo frigorífico en importancia del país, luego de Friar-Nutryte, una empresa formada por la asociación de dos frigoríficos que una vez unidos atravesaron un problema de características financieras similares al planteado ayer por el grupo Garovaglio & Zorraquín.

La contundencia de la importancia de la empresa que hasta julio del 1997 perteneció a la familia Moché queda ejemplificada en un volumen de faena de 224.000 cabezas anuales y un abanico de mercados de exportación para productos frescos, congelados, termoprocesados y hamburguesas. CEPA exporta a los Estados Unidos, Canadá, Alemania, Holanda, Francia, Chile, Brasil y Japón con nichos consolidados que le permiten hoy mantener el liderazgo entre los frigoríficos de punta. Las complicaciones en algunos de dichos mercados se sumaron a problemas internos. De hecho, la situación planteada por CEPA es el corolario de una larga lista de plantas frigoríficas en problemas. En su presentación ante la Bolsa se enumeran como motivos del pedido de concurso preventivo, las mismas razones que toda la industria presenta para justificar un escenario financiero complejo.

La falta de competitividad por el deterioro del euro frente al dólar, el rebrote de fiebre aftosa en la región que provocó el cierre de mercados importantes para la carne argentina, la depresión de los precios acentuada ahora por el rebrote del mal de la «vaca loca» en Europa, hecho que aleja a los consumidores comunitarios, son algunos de los motivos que habrían ayudado a la crítica situación del sector y a CEPA en particular
. Asimismo, CEPA extiende en sus fundamentos una fuerte crítica al discrecional reparto de la Cuota Hilton durante los últimos años, cuando se privilegió a empresas que no cumplían con requisitos y que les quitó participación en la cuotificación europea de cortes de alta calidad. Durante el período julio 2000-junio 2001 la empresa de Garovaglio & Zorraquín recibió una cuota de exportación a Europa de 2171 toneladas, de las cuales había colocado 950 toneladas hasta fines del mes pasado. Desde el frigorífico CEPA se expone que en el período '97/'98 contaban con 3.472 toneladas de Cuota Hilton que se redujeron luego de las modificaciones impuestas por los cordobeses Ricardo Novo y Carlos Caserio durante sus pasos por la Secretaría de Agricultura. «Esa distribución benefició a otras empresas y nos privó de una ganancia neta de $ 4 millones anuales», indicaban ayer desde el frigorífico.

Las críticas contra las políticas impuestas al sector agropecuario y las autocríticas no cesaban ayer luego de extendida la noticia en el sector: «Debemos admitir algún tipo de sobredimiensionamiento de costos, pero también nos perjudica la política impositiva vigente ya que CEPA paga u$s 1.600.000 anuales por impuesto a la renta presunta en un momento en el que se sabían los problemas financieros que nos privaban de obtener ganancias».

Te puede interesar