30 de mayo 2001 - 00:00

FUERTE AJUSTE EN PARMALAT (30/05/2001)

La láctea italiana Parmalat está en pleno proceso de reestructuración, que podría terminar incluso con la desactivación de muchas de sus actividades en el país. Según viene circulando en el mercado lechero local, la empresa originaria de la ciudad de Parma se halla inmersa en un profundo sacudón, evidenciado por el cambio de dos CEO en menos de un año y el desplazamiento de muchos gerentes de línea y reemplazos en la fuerza de venta. Las versiones indican incluso que podrían reducir sus actividades fabriles, su participación en algunos segmentos del mercado y ceder su distribución a un tercero con el que estarían negociando.

Otra especie, que se origina en Chascomús, indica que habría movimientos tendientes a vender o cerrar la planta que tienen en esa ciudad bonaerense. La fábrica de «frescos» (yogures, queso crema, dulce de leche más el helado industrial Gándara) que tienen allí fue adquirida con la de Lezama a raíz de la compra de Gándara; hace un año esta última fue desactivada, algunas líneas de producción mudadas a Chascomús y otras a su planta principal en Pilar.

Voceros de Parmalat negaron toda intención de irse del país y de venderle alguna instalación fabril a la competencia, pero no negaron la versión de una posible reducción de su tamaño en el país. En la fábrica de Chascomús trabajan 300 personas, de las cuales 40 recibieron «vacaciones anticipadas» y redujeron turnos y secciones, obviamente para producir menos.

«Hicieron muchas cosas mal en el aspecto comercial: como venían de Europa sible cambio de estrategia en la Argentina fue el cierre de sus «gelaterías», que salvo la sucursal que mantienen abierta en el shopping Unicenter, nunca lograron una facturación acorde a lo esperado.

Se dice en el mercado, además, que habrían errado con la elección de las ubicaciones y el diseño de los locales. De todos modos, es justo decir que no fue un buen año para los helados «premium» (baste recordar las dificultades por las que atraviesa Freddo, que es líder en ese sector). Una fuente cercana a Parmalat aseguró que en el futuro relanzarán la marca, desde otras ubicaciones. Sin embargo, la versión habla de que los italianos no estarían dispuestos a seguir invirtiendo en marketing a menos que repunten las ventas.

Hoy Parmalat tendría cerca de 5 por ciento del mercado lácteo total, a pesar de que sus cifras «oficiales» hablan de un «share» cercano a 8 por ciento. De ser así, y dado que el total país ronda los u$s 3.200 millones anuales, los italianos estarían registrando ventas cercanas a los u$s 150 millones anuales, cifra muy lejana a los u$s 1.100 millones que espera vender la unión SanCor-Milkaut durante los próximos doce meses.

Lo cierto es que hoy Parmalat parece conducida por
control remoto: su nuevo CEO, el brasileño Nelson Seabra, pasa tres días hábiles en Chile (donde retiene la misma función) y dos en Buenos Aires, o viceversa. Seabra reemplazó al uruguayo Miguel Reyes Borzone, hoy en Brasil; en el medio hubo un breve interi-nato de otro ejecutivo.

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