Fuerte presión de empresas eléctricas por las tarifas
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Edesur realizó la presentación ante el ente regulador el 24 de octubre y ayer reclamó en un comunicado de tono fuerte, que «no haya más dilaciones para su tratamiento». La empresa dijo que el incremento debe tener «carácter urgente y transitorio» y «a cuenta del resultado que arroje el proceso de renegociación del contrato de concesión».
Para explicar estas actitudes, en el gobierno hay quienes especulan que las distribuidoras eléctricas están apostando a iniciar juicios al Estado ante el CIADI, tribunal arbitral que depende del Banco Mundial y que interviene en caso de que una empresa denuncie que no se respetó el tratado de protección recíproca de las inversiones entre la Argentina y los países de origen de los accionistas.
Sin embargo, las dos transportistas de gas, las nueve distribuidoras de ese producto, y las empresas que transmiten electricidad pidieron subas de tarifas amparándose en las leyes de marco regulatorio de cada actividad, y no consideran que esos pedidos les implique renunciar a otras acciones.
La historia tiene los siguientes antecedentes:
• La comisión renegociadora de los contratos convocó en setiembre a audiencias públicas para «ajustes de emergencia» en luz, gas, peajes y agua.
• Las audiencias fueron suspendidas por la Justicia con el argumento de que no puede haber aumentos de emergencia hasta tanto se renegocien los contratos.
• El 17 de octubre, una resolución del Ministerio de Economía exceptuó a los entes de luz y gas de la prohibición de autorizar aumentos de tarifas.
• La norma abrió el camino para que las empresas se presentaran en función de las leyes de marco regulatorio, que no fueron derogadas por la ley de emergencia pública.
• Pero en un trámite distinto, independiente del iniciado por la comisión renegociadora, para no ser impugnado en la Justicia.
Sin embargo, las distribuidoras eléctricas parecen temer que si se encuadran en la ley regulatoria consigan un aumento mínimo, y al mismo tiempo esto sirva de pretexto para que no se avance en la revisión de los contratos y en la fijación de un «sendero» para volver a las tarifas de los contratos, e incluso percibir lo que no cobraron desde la devaluación.
A este temor se une la percepción de que al estar continuamente pidiendo aumento, la imagen de las empresas se deteriora frente al público, mientras el rédito económico por ahora es nulo. De alguna manera, por lo menos en las eléctricas, se busca que el gobierno decida y lo haga de tal manera que no sea cuestionado por la Justicia. Pero, por ahora ni siquiera se sabe si la Justicia no terminará frenando las audiencias previstas entre el 18 y el 26 de este mes.
Sin embargo, más que todo eso, las empresas parecen no creer en aumentos, sobre todo si no se logra antes un acuerdo con el Fondo que asegura la estabilización de las variables económicas.



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