Fulvence, la vieja marca de botines de fútbol que había desaparecido y fue reflotada por el empresario Francisco Pugliese, está a punto de entrar también en el complejo negocio de la indumentaria deportiva. «Sabemos que es difícil, pero la realidad es que ninguna marca deportiva puede sobrevivir sólo con el calzado; si bien éste es la fuente principal de ingresos, el apoyo a la marca en la ropa es fundamental», dijo Pugliese a este diario. El primer paso fue cerrar un contrato con Huracán de Tres Arroyos, que -tras un breve paso por la primera división- hoy disputa el Torneo Argentino «A». Sin embargo, estarían a punto de firmar con el marplatense Aldosivi, que está en el Nacional «B». Y estudian hacer una oferta por Temperley, el «gasolero» de la «B» Metropolitana.
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Desde ya Pugliese -cuya familia está vinculada al negocio del calzado desde la década del 50- dará la confección de las prendas a terceros. «No tenemos el know-how ni las fábricas para hacerlo nosotros», dice.
En lo que hace al desarrollo actual de Fulvence, este hombre con una planta en Lanús pero que está a punto de mudarla al parque industrial de Lomas de Zamora (donde triplicará la superficie productiva) admite que «es muy complicadoganarle a las marcas internacionales en el mercado porteño; en el interior nos va muchísimo mejor en todo sentido». Es un hecho que las grandes cadenas privilegian en sus estanterías las marcas internacionales, pero también lo es que lo hacen porque los compradores del área metropolitana las piden y buscan.
Recordación
Pugliese le «alquiló» el nombre Fulvence a sus fundadores por los próximos diez años, luego de ser su proveedor de componentes ( contrafuertes, cambrillones, tapones, etc.) durante tres décadas. «Evaluamos la posibilidad de salir con una marca nueva, o con Record (que es nuestra; fue la primera marca de calzado de golf del país) pero la gente de Fulvence nos convenció de que conservaba buena recordación en el público. Tenían razón...» En cambio, rechaza de plano cualquier posibilidad de tomar la licencia de alguna de las marcas internacionales que aún no están en el país: «Los empresarios argentinos pareciera que no tenemos vocación de tales; ¿por qué voy a tomar una marca de afuera si puedo desarrollar una nacional? Quizá sea más fácil, más cómodo, más rápido el otro camino, pero éste es el que elegimos nosotros».
Desde hace años este grupo familiar (que encabeza el padre, Francisco, y en el que también trabajan sus tres hijos) explota además el negocio de los purificadores de agua hogareños PSA, exportan buena parte de la producción de su calzado «casual» Red Horn y tienen plantaciones de olivares en San Juan.
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