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El hecho de que el precio del trigo cayera 16% desde los u$s 125 por tonelada (u$s 130/ t en el sur) que se pagaban cuatro meses atrás hasta los u$s 105 actuales también contribuye a esta tendencia de retención de grano.
La aparente firme decisión del gobierno de no ajustar por inflación el pago del Impuesto a las Ganancias correspondientes a este año hará que la diferencia cambiaria generada tras la devaluación sea computada como utilidad adicional a las empresas agropecuarias y esta situación inquieta a toda la cadena agroindustrial, además de generar una ola de oferta de operaciones en negro, que aunque de difícil comprobación, son comentadas por operadores del sector. «Nunca vi tanta desesperación por vender en negro. Durante las últimas semanas llegaron ofertas sin precedentes...», comentaba un intermediario, quien negaba haber realizado ese tipo de operación aunque admitía que «esta situación existe porque así como hay un vendedor de grano también hay un comprador...».
En un hecho sin precedentes, este tema (que amenaza con llevar al quebranto a pequeños productores agrícola-ganaderos con una situación endeble en lo económico) logró unir a toda la cadena del agro. Todas las entidades que involucran a empresas y productores se unieron y la única expectativa se centra ahora sobre el presidente de la Nación,
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