Ghosn: fuga pone en riesgo alianza Nissan-Renault

Economía

De la gloria de haber sido la cabeza de uno de los mayores grupos de fabricación de automóviles en el mundo, a escapar de la Justicia japonesa escondido en el estuche de un contrabajo. Así puede resumirse la historia reciente de Carlos Ghosn, el expresidente de la alianza automotriz Nissan-Renault, que estaba con prisión ambulatoria en Tokio mientras esperaba ser enjuiciado por los cargos de malversación de fondos durante su gestión en la multinacional.

Ahora, su reciente decisión de buscar refugio en El Líbano (Ghosn tiene ciudadanía francesa, brasileña y libanesa) generó tensión entre Francia y Japón y también pone en riesgo la alianza automotriz.

“Si Ghosn quiere demostrar su inocencia, no es escapando al extranjero la mejor forma de hacerlo”, comentó un directivo de Nissan citado por un diario de Tokio. “No se debería conceder la libertad bajo fianza a los sospechosos que nieguen los cargos que se les imputan”, añadió. Esta declaración fue reflejo del malestar que rodea ahora la relación entre las compañías francesa y japonesa.

Además, apenas se conoció que Interpol libró orden de detención contra Ghosn, desde el Gobierno de Francia anticiparon que, llegado el caso, no concederán la extradición del empresario. La secretaria de Estado francesa de Economía, Agnès Pannier-Runacher, dijo: “Si el señor Ghosn viene a Francia, no lo extraditaremos, porque Francia nunca extradita a sus ciudadanos. Si llega aquí, aplicaremos a Ghosn las mismas reglas que aplicamos a cualquier persona de la calle”.

Ayer, desde algún lugar no identificado de El Líbano, Ghosn aclaró detalles de su fuga: “Las afirmaciones en medios de comunicación según las cuales mi esposa Carole y otros miembros de mi familia habrían desempeñado un papel en mi salida de Japón son falsas y mentirosas. Yo organicé solo mi salida”, explicó Ghosn en un corto comunicado reproducido por AFP.

Ghosn fue detenido en Tokio en noviembre de 2018 acusado de malversación financiera y tenía que ser juzgado en Japón a partir de abril de 2020. Tras pasar un total de 130 días en prisión estaba en arresto domiciliario.

Aunque no existe una versión oficial, trascendió que el empresario salió de Japón escondido en el estuche de un contrabajo, en un vuelo particular que hizo una escala en Turquía antes de llegar a El Líbano, donde tiene una casa. En su entorno aseguraron que decidió abandonar Japón después de enterarse de que su juicio podría retrasarse hasta abril de 2021 y también porque no se le permitía hablar con su esposa. Había pagado una fianza de u$s9 millones para seguir en libertad a la espera del juicio.

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