11 de abril 2001 - 00:00

Giavarini sale al cruce de Cavallo

Adalberto Rodríguez Giavarini, con la diplomacia que manda su cargo de ministro de Relaciones Exteriores, marcó ayer oficialmente límites a los avances de Domingo Cavallo sobre las áreas que maneja la Cancillería. Específicamente aclaró que la política del gobierno «la ordena el Presidente» y que personalmente primero consulta sus decisiones con el jefe de Estado y luego «con el Gabinete». Para aclarar más la situación Giavarini aseguró ayer, en conferencia de prensa, que Cavallo «tiene buenas ideas para ser consideradas», lo que inevitablemente coloca a las embestidas de Economía sobre las relaciones y conveniencias comerciales internacionales de la Argentina al nivel de propuestas y no de políticas concretas. Más directamente aseguró que todas las ideas pueden ser buenas, pero que en el momento de votar sobre política exterior «las manos las levantan quienes tienen la posibilidad de hacerlo», esto es «la Cancillería».

Sobre este punto el canciller afirmó que la estrategia de la Argentina será «inevitablemente» ir hacia la Asociación de Libre Comercio de las Américas (ALCA) desde el Mercosur, y que de todas las propuestas de Cavallo sólo se tomarán como posibles la defensa del Plan de Infraestructura que impulsa el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y que impone un plan de obras públicas para la integración física.

Conceptos

Las principales declaraciones de Adalberto Rodríguez Giavarini de ayer fueron las siguientes.

Fernando de la Rúa tiene una posición clara y esta Cancillería ejecuta las políticas que manda el Presidente
, que además están consensuadas en el Congreso con lo cual se eligió la política que tiene consenso a través de los representantes. Esto manda a negociar en el ALCA y ante la Unión Europea dentro del Mercosur en su conjunto.

Es obvio, por lo que reflejan los medios, que hay un mayor nivel de opinión del Ministerio de Economía.
Esto es muy bueno y rico. Cavallo es un hombre con iniciativa e ideas buenas, muchas de las cuales se pueden considerar. Pero está claro que la que negoció dentro de la ALCA es la Cancillería argentina. Todas las ideas son buenas, pero las manos en el momento de votar las levantan quienes tienen posibilidades de hacerlo.

Las medidas de esta Cancillería se consultan primero con el Presidente y luego con el resto del Gabinete.

Hay materias de comercio exterior que se negocian con Economía porque estrictamente tiene competencia ese ministerio.

El acuerdo sobre la ALCA firmado el sábado pasado es lo más significativo desde el '92, cuando se lanzó el proyecto. Ahora tenemos un borrador que no tiene corchetes. Ahora están seguros los plazos de firmar el tratado en enero de 2005 y que comience a regir en diciembre de ese año, parlamentos mediante. Antes de esto el cronograma indica que desde el 10 de abril de 2001 al 1 de abril del 2002 se debatirá la metodología de trabajo. Luego, desde el 15 de mayo del 2002, se negociarán los listados de productos concretos. Esto incluye las disciplinas antidumping, subsidios y medidas paraarancelarias. Para la Argentina, hay mucho para ganar.

Obligaciones

Los países asumen los compromisos internacionales y están obligados a cumplirlos. Además el Congreso los convierte en ley de la Nación, con lo que además son ineludibles y supremos. Como argentino veo ahora la necesidad de comenzar a transitar un proceso de convencimiento de toda la sociedad y de la producción en su conjunto para adaptarse al proceso que implica sumarse a la ALCA.

Estamos ante un movimiento newtoniano. Europa avanza hacia los Urales y América de Norte a Sur.

La idea de un plan de Infraestructura del Mercosur que apoya el BID es muy buena. El bloque necesita avanzar mucho en su integración física
.

Sobre el tema de Cuba repito lo que dijo el Presidente: lo hecho, bien hecho está. Además, en la próxima cumbre de la ALCA firmaremos una cláusula democrática.

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