21 de agosto 2003 - 00:00

Giro de Kirchner: recibió y halagó a los empresarios

Dos presidentes: Néstor Kirchner y Luis Pagani (de AEA). El titular del Ejecutivo prometió terminar con el clientelismo en la asignación de planes sociales y fomentar exportaciones.
Dos presidentes: Néstor Kirchner y Luis Pagani (de AEA). El titular del Ejecutivo prometió "terminar con el clientelismo en la asignación de planes sociales" y fomentar exportaciones.
"Nos llevamos una buena impresión." Así describieron el encuentro con Néstor Kirchner -como si fuera ensayado- todos los integrantes de la AEA (Asociación Empresaria Argentina) que concurrieron ayer al despacho presidencial, en lo que fue la primera reunión del titular del Ejecutivo con una gremial de hombres de negocios.

No era para menos:
Kirchner -al revés de lo que venía sucediendo aquí y en el exterior- en lugar de maltratar a los empresarios les dijo mucho de lo que fueron a escuchar:

• prometió «un país con sustentabilidad interna e integración externa», y reiteró que «no firmaré con los organismos internacionales cosas que luego no pueda cumplir»;

• aseguró que no propiciará un superávit fiscal que detenga el crecimiento económico;

• habló del plan de Obras Públicas y «garantizó» que en el presupuesto 2004 «se le asignará una importante prioridad, pero siempre dentro de las restricciones fiscales imperantes»;

estuvo de acuerdo con los empresarios en fomentar «la cultura del trabajo en la asignación de los planes sociales, y dejar de lado el clientelismo político». Olvidó mencionar -y sus contertulios omitieron recordar-que la semana pasada había recibido a grupos de piqueteros «amigos», a los que les entregó en mano cheques por $ 2 millones (a cambio recibió la promesa de uno de los líderes del movimiento, Luis D'Elía, de defenderlo «en la calle si es preciso» contra las «presiones de las corporaciones»).

• Cordialidad

El encuentro transcurrió por carriles cordiales que no se rompieron en los casi noventa minutos que compartió Kirchner con varios de sus ministros e integrantes de AEA. Acompañaron al presidente, Alberto Fernández (jefe de Gabinete), Roberto Lavagna (Economía), Julio de Vido (Planificación) y Aníbal Fernández (Interior). Por la entidad empresarial fueron su titular Luis Pagani (Arcor), Paolo Rocca (grupo Techint), Sebastián Bagó, José Cartellone,Aldo Roggio, Luis Mario Castro (Unilever), Miguel Azevedo (Aceitera General Deheza) y Oscar Vignart (Dow Chemical).

Los empresarios, tal como adelantara este diario ayer, volvieron a pedir medidas contra la evasión, la eliminación (gradual) de los impuestos distorsivos y que se deje librada a la negociación con los empleados la política salarial. También acordaron
«estimular» las exportaciones con alto valor agregado.

• Sorpresa

Uno de los participantes en la audiencia admitió a este diario que una de las mayores sorpresas que se llevaron fue «el conocimiento que tenía el Presidente de los problemas que afectan al empresariado». Miembros de AEA habían mantenido reuniones con diversos ministros (todos los presentes más el titular de Educación Daniel Filmus) y «estaba al tanto de todas las cuestiones que se habían hablado en esos encuentros», agregó.

Los empresarios también le sugirieron instrumentar mecanismos de cooperación con el Estado, para encarar juntos las negociaciones internacionales.
«Sigamos el ejemplo de México, Brasil, Chile: empresarios y funcionarios tienen el mismo discurso fronteras afuera», pidió Pagani.

Seguramente parte del buen clima que campeó en la Casa Rosada tuvo que ver con que
nadie rozó siquiera dos de los temas que más malhumoran a Kirchner (uno de antiguo; el otro desde la semana pasada): tarifas de servicios y relación con Daniel Scioli. Los empresarios consultados negaron de plano que la precipitada concreción del encuentro de ayer (se le comunicó a AEA que el Presidente los recibiría el miércoles a las 9.30 recién el martes por la tarde) tuviera como fundamento la necesidad de Kirchner de demostrar que es él el interlocutor válido entre el gobierno y los empresarios. Sin embargo, no deja de resultar llamativo que los haya convocado al calor de su pelea con el vicepresidente, después de que la audiencia fuera solicitada de manera reiterada (por todos los canales imaginables) desde el primer día que asumió.

El primer «face to face» de Kirchner con los principales empresarios del país se cerró con una promesa más:
«Esta no es la Casa de Gobierno sino la casa de todos los argentinos; vuelvan cuando quieran; siempre estará abierta para ustedes».

S.D.

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