Viniendo de cuatro sesiones consecutivas en alza, y siendo para algunos la de la víspera la "mejor" de ellas, no deja de sorprender el tímido arranque que tuvieron las acciones. Es cierto que los datos sobre las ventas minoristas no fueron de lo mejor, así como el número de gente solicitando seguro de desempleo, pero frente a esto la productividad del primer trimestre superó con creces lo estimado, y para ser sinceros, el malhumor estaba ya instalado antes de que se conociera cualquiera de ellos. Podemos entonces descartar que cualquiera de estos elementos haya sido significativo a la hora de decidir inversiones. El precio del petróleo puede haber influido algo, pero hasta mediodía estuvo relativamente estable y fue recién por la tarde cuando pegó el salto que lo llevó a cerrar en u$s 50,83, marcando una mejora de 1,4%. Así estaban las cosas hasta el mediodía, cuando de la calificadora Standard & Poor's anunciaron que bajaban el rating de la deuda de General Motors y de Ford a la categoría conocida popularmente como "chatarra". Si bien el anuncio sorprendió, lo cierto es que hace mucho se venía mencionando en el mercado. De hecho, aun en el escenario eufórico que vivió GM el miércoles, más de uno comentó que la situación de la firma seguía siendo preocupante. La cuestión es que el sector automotor se desplomó arrastrando a los tres grandes índices del mercado y llevando a que muchos buscaran refugio en los bonos del Tesoro (la tasa cerró en 4,16%). Afortunadamente la gente de Tracinda (la empresa de Kirk Kerkorian) ratificó su intención de aumentar su participación en GM y las cosas se calmaron, el Dow perdía apenas 0,43% quedando en 10.340,38 puntos.
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