Gobernadores firmaron el acuerdo que congelará gastos por cinco años
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«Entreguen lo que estén dispuestos a entregar que firmamos hoy», le comunicó el gobernador de Misiones Carlos Rovira al «Vikingo» Colombo, ayer por la mañana, mientras se dirigía al Consejo Federal de Inversiones (CFI). Fue el contacto final de una serie infinita de negociaciones,
que se desarrolló durante todo el fin de semana, entre el jefe de Gabinete, José Luis Machinea y los gobernadores peronistas. Desde el Ejecutivo se le comunicó un último «ok» a Rovira, que se agregaría bajo el escolástico título de «Addenda» al compromiso federal. Ese apartado autorizó a las provincias a aumentar el gasto ante situaciones graves que impliquen interrupciones de servicios de educación o salud o alteraciones en la seguridad pública. Fernando de la Rúa, cuando explicó ayer el contenido de ese punto, ejemplificó con el caso de una catástrofe natural.
Por ejemplo, hubo llamados de Enrique Iglesias, el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, advirtiendo desde Washington que, si no se firmara el compromiso federal, deberían retirarse las solicitudes de financiamiento realizadas por Buenos Aires y Córdoba: «Yo también requiero de un esquema de previsibilidad», dijo, con suavidad, el oriental. De la Rúa, mientras ocurrían los hechos, recibió información detallada de toda la operación a través de ocho comunicaciones telefónicas a Panamá: estaba inquieto por las preguntas de los demás presidentes de Iberoamérica sobre la crisis argentina.
El resultado al que llegó ayer el gobierno fue valorado por los funcionarios de la gestión de Carlos Menem. No sólo Bauzá confesó, con cierta envidia, que Colombo alcanzó una meta que a ellos les estuvo vedada. También Domingo Cavallo se comunicó durante el sábado con «el Vikingo» para pedirle: «No aflojes con los gobernadores que al final terminarán firmando». En rigor, la urdimbre que desembocó en el acuerdo de ayer se comenzó a tejer hace mucho, casi seis meses, durante una reunión que se realizó en Misiones con los gobernadores «solidarios» del norte argentino.
El coordinador del grupo fue Ramón Puerta; el anfitrión, Rovira (el mismo que se reunió con el jefe de Gabinete en la casa de un amigo común, el sábado, para asegurar la firma de las provincias «chicas»). Abierto en Misiones, por lo tanto, no debería llamar la atención que el círculo se cerrara allí, como sucedió ayer cuando Colombo negoció el final con Rovira.



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