• Dolida por desaire de Washington que no incluyó al país en rescate de emergentes, Cristina fustigó a los EE.UU. por provocar crisis global. • Juego de palabras: no estatizamos AFJP, cambiamos vigilancia.
La presidente Cristina de Kirchner eligió su momento de exposición en el plenario de la XVIII Cumbre Iberoamericana, que ayer se concretó en El Salvador, para contestarle al gobierno norteamericano de George W. Bush y al titular del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, por la decisión de dejar fuera a la Argentina de dos planes financieros de ayuda a los países en desarrollo lanzado el miércoles. Según la Presidente argentina, visiblemente exaltada y ante los jefes de Estado y Gobierno latinoamericanos, y de España y de Portugal, insistió con su teoría del «efecto jazz» y responsabilizó a los Estados Unidos por el «fracaso del modelo neoliberal en su mismo centro de construcción» y por su «falta de liderazgo para afrontar el momento».
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
«Ya no es el efecto caipirinha, ni el efecto tequila, es el efecto jazz, que viene desde el mismo centro de la construcción del modelo y hay una falta de liderazgo para afrontar el momento», apuntó la jefa de Estado al participar de la ronda de exposiciones de la cumbre. Como faltó a la cita Hugo Chávez (tras denunciar que en El Salvador iba a sufrir un atentado contra su vida), Cristina de Kirchner se convirtió en la presidente más dura y directa contra los Estados Unidos y Bush. Precisamente esto se dio 24 horas después que la Reserva Federal no incluyera a la Argentina en el programa de apoyo por u$s 120.000 millones para Estados emergentes, del que sí participan México y Brasil. También, luego de que el FMI dijera que el país no califica para el plan de fondos para atender problemas financieros derivados de la crisis internacional.
Cristina de Kirchner llamó a los demás presidentes de la región a generar «un nuevo modelo de crecimiento, alejado de la especulación, y basado en el trabajo, en el esfuerzo y en los jóvenes» de cada nación.
La crítica a los Estados Unidos y el llamado a crear un modelo alternativo lejos de Washington se dieron ante un auditorio donde había 9 jefes de Estado de naciones que están avanzando o ya concretaron amplios acuerdos de integración económica con ese país: México, Chile, Perú, Colombia, El Salvador, Guatemala, Panamá, Costa Rica y República Dominicana.
Igual, Cristina de Kirchner insistió. Calificó la crisis financiera internacional como la «crónica de una muerte anunciada» y convocó a plantear nuevos paradigmas e impulsar el multilateralismoen la cumbre del G-20 que se desarrollará en Washington.
«Hay que llamar las cosas por su nombre: estamos ante el fracaso de un modelo que se instaló a fines de los 80 y dominó el escenario internacional, el modelo neoliberal, más conocido como Consenso de Washington», insistió la Presidente. Dijo después que concurrirá a la cumbre del G-20 del 15 de noviembre convocada por el propio Bush como vocera de Latinoamérica. Luego retomó la idea de la condena contra la «falta de liderazgo» de Estados Unidos asegurando que «cuando uno se convierte en abanderado del modelo, lo menos que podemos exigir es asumir esa crisis, asumir el fracaso y entonces liderar generación de instrumentos alternativos que no transfieran a los vulnerables las crisis».
Vínculo
Sostuvo que la Argentina puede dar cuenta «de los resultados de ese modelo y de su fracaso inevitable». La Presidenta relacionó la cumbre salvadoreña, que se denomina Juventud y Desarrollo, con el derrumbe neoliberal porque «los jóvenes no podrán desarrollarse en sociedades donde se pretenda la desaparición del Estado, la desregulación del mercado y el crudo darwinismo social». Recordó que la Argentina «implosionó» en 2001 a raíz de este modelo y señaló que a partir de 2003 « comenzó en mi país un proceso que fue sistemáticamente atacado desde las usinas liberales».
Hubo luego un espacio para los fondos de inversión, los grandes perdedores de la crisis. «Una semana antes de que Lehman Brothers cayera, sus asesores sostenían que el final del modelo de la Argentina era inevitable», indicó Kirchner.
La Presidente destacó el superávit fiscal de la Argentina, los 46 mil millones de dólares de reserva y el superávit comercial, y reseñó el proceso que tuvo lugar en los 90 para traspasar los fondos de las jubilaciones del Estado a las empresas privadas.
Volvió después a la crisis. Dijo que «la distorsión vino de pensar que el dinero se reproducía a sí mismo». «Esta fue la clave de la equivocación o tal vez de una política deliberada de sectores que crecieron con el Consenso de Washington, jóvenes brillantes que desde una computadora prometían ganancias sin que nadie entendiera cómo podían fructificar», e insistió: «Fue la crónica de una muerte anunciada, el final era inevitable».
«Si realmente queremos poner eje en los jóvenes, en el desarrollo, discutamos la construcción de nuevos consensos, nuevos paradigmas, la reformulación de acuerdos que tuvieron lugar en un mundo que no existe más. Breton Woods deberá ser reformulado», acotó Cristina de Kirchner.
Dejá tu comentario