17 de marzo 2005 - 00:00

Gobierno contradictorio apoya ley de Moyano que subiría los combustibles

En el quinto intento, el PJ consiguió ayer en el Senado aprobar el proyecto de ley que otorga más subsidios a la Secretaría de Transporte que encabeza Ricardo Jaime y, en definitiva, a Hugo Moyano. Como mínimo, es contradictoria la iniciativa, ya que se financia con un aumento de un impuesto sobre el gasoil, pocos días después de declarado el boicot a Shell por subir precios en combustibles. Los legisladores del PJ resaltaron que no genera más inflación. Es difícil que sea cierto. Además, coincide con la puesta en marcha de medidas por parte del gobierno para contener la inflación. Todo inconsistente. El proyecto, ahora en Diputados, establece transformar la tasa sobre la transferencia de gasoil de 18,5% en 20,20% hasta diciembre de 2010.

Miguel Angel Pichetto y Cristina Fernández de Kirchner dialogan durante la sesión. Finalmente, el proyecto se aprobó con modificaciones y volverá a Diputados.
Miguel Angel Pichetto y Cristina Fernández de Kirchner dialogan durante la sesión. Finalmente, el proyecto se aprobó con modificaciones y volverá a Diputados.
El peronismo consiguió anoche aprobar, con modificaciones, el polémico proyecto que, entre otras cosas, aumenta la tasa sobre el gasoil a 20,2%, y eleva los subsidios para el transporte ( les reportará a las arcas del Estado unos $ 120 millones anuales).

Por tratarse de una ley que modifica asignaciones de la coparticipación, era necesario el voto de la mayoría absoluta de los miembros del cuerpo, un número que parecía difícil de conseguir dado que, además del rechazo unánime de la bancada radical, persistían hasta último momento diferencias dentro del bloque del PJ, aun sabiendo que la iniciativa sufriría modificaciones de fondo y el propio Néstor Kirchner se había comprometido a mantener los precios vigentes.

La chicharra anunciaba la convocatoria al recinto de la Cámara alta desde las 15. Casi dos horas y media después, mientras un grupo de legisladores se imaginaban ya sentados en el sillón del living de su casa dispuestos a ver la participación de los equipos argentinos (Quilmes y Boca) en la Copa Libertadores, el peronismo -en silencio- se acercaba al número necesario para abrir el debate.

• Conversaciones

«La negociación está dura; tan complicada como la semana anterior», vociferó un senador oficialista, pero disidente, en su afán de sancionar la «ley del gasoil», uno de los principales caprichos del Ejecutivo.

Kirchner
mantuvo conversaciones desde muy temprano con gobernadores de provincias agropecuarias (que seguramente se verán perjudicadas con un nuevo aumento del combustible que sería de 1,5%) con un solo objetivo: seducir al grupo de los « duros», como los santafesinos Carlos Reutemann y Roxana La Torre; los cordobeses Roberto Urquía y Haydé Giri y los pampeanos Rubén Marín y Silvia Gallego, para evitar lo que hubiera significado una gran mancha negra para el gobierno de turno: el quinto fracaso consecutivo en el intento de tratamiento del proyecto.

• Cambios

A dos argumentos se aferró Kirchner para intentar bajar decibeles: por un lado adelantó que la ley sufriría cambios sustanciales que tienden a favorecer a los más perjudicados. Un hecho que se concretó horas más tarde, al introducirse modificaciones al artículo 5°, que especifica que la variación nominal en la alícuota del impuesto (de 20,20%) no podrá trasladarse al precio de venta del gasoil. Por otra parte, se comprometió a garantizar el flujo regular de abastecimiento. Esta última cláusula también aparece en el texto actualizado.

Por otro lado, no hay dudas de que la visita del canciller,
Rafael Bielsa (ver aparte), a la Comisión de Relaciones Exteriores fue otro factor determinante para calmar los ánimos en el seno del radicalismo, harto de exigir -sin suerte- respuestas al gobierno por el caso del escándalo con la subsidiada estatal SW, lo que provoca un rechazo unánime a poner más fondos bajo el ala del titular de la cartera de Transporte, Ricardo Jaime, y la sombra del gremialista Hugo Moyano, quien sería beneficiado con una parte de la recaudación destinada a mejoras en los servicios de trasportes de carga y profesionalización de transportistas.

Si bien las explicaciones de
Bielsa no colmaron las expectativas, los radicales no dejan de reconocer que el gesto alcanzó para destrabar -tras cuatro fracasos al hilo- el tratamiento de la tan cuestionada ley del gasoil. Diputados tendrá ahora la última palabra y deberá decidir si aprueba la ley con modificaciones o ratifica el texto original.

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