Cuatro candidatos experimentados para asesorar al país

Economía

Un clásico de las finanzas mundiales, una especialista que ya colaboró (exitosamente) en la crisis griega, un viejo conocido de 2005 y un histórico banco familiar.

Un clásico de las finanzas mundiales, una especialista que ya colaboró (exitosamente) en la crisis griega, un viejo conocido de 2005 y un histórico banco familiar. El Gobierno deberá elegir entre estas propuestas al asesor financiero (uno o más) que trabajará en el proceso de reestructuración de la deuda que debería comenzar formalmente la próxima semana. Los interesados anotados el viernes son el Citi, GSA, Lazard y Rothschild.

Las cuatro tienen galardones suficientes y mostraron sus cartas credenciales de peso pero, evidentemente, alguna tiene más experiencia en casos de crisis como el argentino que podrían volcar la balanza. La decisión la tomará el Ministerio de Economía esta semana, cuando los cuatro interesados contesten una pregunta clave: si están dispuestos o no a trabajar en una oferta que será muy dura para los privados, y si aceptan trabajar en equipo.

La presencia de Global Sovereign Advisory (GSA) como interesado en el proceso argentino, fue la sorpresa del llamado que concretó el ministerio que maneja Martín Guzmán. A diferencia de los otros tres oferentes, es la única empresa de asesoría independiente dedicada exclusivamente al tema. Fue fundada por Anne-Laure Kiechel, quién creó y presidió el departamento de asesoría soberana en Rothschild & Co.y lideró la ejecución de los mandatos más emblemáticos de Rothschild. Actualmente, GSA asesora a 15 países alrededor del mundo.

Anne-Laure Kiechel, una economista francesa “de izquierda”, fundó GSA luego de dejar el Rothschild (aunque siguen como socios en algunos casos), del cual era la única socia mujer, y adonde fundó y presidió el área de asesoría soberana. Se dice dentro de la compañía, que todo se basa en la presencia de Kiechel, considerada hoy la persona con más experiencia y competitividad en el mercado de reestructuraciones de deuda soberana. Su principal carta de presentación para el caso argentino fue haber intervenido en la crisis griega de 2009, donde fue convocada especialmente por el primer ministro Alexis Tsipras, encargándose del asesoramiento para el plan de rescate conjunto de la Unión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Ahora Kiechel promete instalarse en Buenos Aires y repetir formalmente su experiencia en el país europeo. Proclama convertirse en “argentina” mientras dure la reestructuración y tener un conocimiento pleno de la situación política y económica del país, además de ser ampliamente aceptada por los acreedores. Reclama que “lo que se me pida que haga debe estar de acuerdo con mis valores. No trabajaría en una medida que creo que acentuará las desigualdades, por ejemplo”.

El Citi, es el banco internacional con mayor historia en el país, ya que fue la primera entidad financiera mundial de primer nivel que se instaló en Buenos Aires. Trabajó como banca de primer y segundo piso; desde 2017, luego de vender su posición minorista al Santander, se dedica exclusivamente a la operación mayorista. Desde esa operación de concentración de sus negocios, su eventual participación como asesor de la reestructuración de deuda, será su primera experiencia en el país en estos terrenos. El titular del banco, Julio Figueroa, y el director de Asuntos para América Latina, Shawn Sullivan, ya se reunieron con Alberto Fernández en diciembre de 2019, para ofrecerles sus servicios para reperfilar la deuda argentina, y se comprometieron a participar en el proceso según las reglas y normas que decida el país.

Sullivan se había movido rápido a horas del triunfo de Fernández del 27 de octubre de 2019, escribiéndole una invitación personal para que el entonces presidente electo fuera a exponer sus consideraciones económicas a Wall Street. El ya presidente Fernández nunca fue a Nueva York, pero sí aceptó una reunión en las oficinas de campaña de la calle México, donde la cúpula del Citi se ofreció a participar en el proceso “con el respaldo de nuestros 200 años de historia como banco global y más de 100 de presencia en la Argentina”.

Rothschild & Co. es “la joya de la corona” del grupo bancario Rothschild, controlado por las ramas francesa y británica de la histórica familia Rothschild. Tiene tres principales líneas de negocios: asesoría global (división de banca de inversión), gestión de activos y fortunas, y banca comercial mayorista. Tradicionalmente, y desde hace décadas, se ubica consistentemente entre los 10 primeros bancos de inversión globales en fusiones y adquisiciones, tanto en número de operaciones como en tamaño de las mismas en el ranking de Thompson Reuters. Si bien trabajó en casos de restructuración de deuda (caso Costa de Marfil), se entienden en el mundo financiero que su fuerte son las privatizaciones. Sin embargo quiere hacerse fuerte en este nuevo mercado que, según parece, será competitivo. Por esto contrató a Eric Lalo como nuevo jefe del área de asesoría soberana. Es un ex co-jefe del departamento de asesoría soberana de Lazard, conocido por haber trabajado en los casos Azerbaijan, Kazajistán y la provincia austríaca de Carinthia.

Lazard es un viejo conocido del país. Especialmente en tiempos de crisis. Concentrado en las áreas de finanzas corporativas, gestión de carteras y otros servicios financieros, principalmente con clientes institucionales; se lo considera como el banco de inversión independiente más grande del mundo, con oficinas ejecutivas en New York, París y Londres. Fue fundado en 1848, opera en 43 ciudades y provee asesoría en fusiones y adquisiciones, asuntos estratégicos, reestructuraciones y estructura de capital, finanzas corporativas; además de gestión de carteras para empresas, inversores institucionales, gobiernos e individuos. En el proceso de default argentino de 2005, fue convocado por el entonces ministro de Economía, Roberto Lavagna, y encabezó el proceso de asesoramiento con Matthieu Pigasse como principal ejecutivo. En los últimos años trabajo en las reestructuraciones de deuda de Irak, Ecuador, Chipre y Grecia; en este caso, con la conducción de Kiechel.

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