29 de septiembre 2008 - 00:00

Golpe a Kirchner en la interna del PS

Rubén Giustiniani
Rubén Giustiniani
El socialismo anti-K le propinó ayer una derrota a Néstor Kirchner: velozmente, el congreso nacional del PS intervino el socialismo bonaerense, que estaba controlado por dirigentes cercanos a los Kirchner al punto que ocupan cargos en el gobierno.

En Santa Rosa, La Pampa, sesionó el máximo organismo del PS, bajo el mando político de Rubén Giustiniani, referente de los sectores anti-K en el socialismo. Los bonaerenses, comandados por Ariel Basteiro y Oscar González, cuestionaron la validez del congreso.

Según el informe del oficialismo, la presencia de 397 de los 642 congresales -es decir, quórum necesario para sesionar- se votó por mayoría avanzar en la quita del poder partidario de las manos de dirigentes K. La votación desató la respuesta del sector bonaerense.

En la práctica, la filial de Buenos Aires cuestionó el desarrollo del congreso, pero la conducción partidaria avanzó con la intervención y hasta designó a quien quedará al frente de ese proceso: será Carlos Enrique Maniero, integrante de la Mesa Nacional del PS por Mendoza.

Ante las objeciones de los pro K, la intervención será cuestionada en la Justicia y el partido ingresará en un trámite que agudizará las diferencias políticas entre los que promueven un alineamiento contra el gobierno de los que promulgan un acuerdo con los Kirchner.

«Son tramposos. Fue una parodia de congreso, con el único propósito de cancelar todo debate democrático y pretender apoderarse de una sigla histórica», dijo Basteiro. Además, señaló que el lunes presentará«las correspondientes impugnaciones ante la Justicia electoral».

Del otro lado, Giustiniani -ex compañero de fórmula de la candidata presidencial Elisa Carrió- argumentó que la intervención del distrito bonaerense fue aprobada porque «se necesita» un partido «independiente» y no de « empleados del gobierno nacional».

  • Potencial

    «Estamos conformes por el esfuerzo de la militancia del país a llegar participar democráticamente de un congreso, en el que estaba madura la decisión de la gran mayoría de país: construir un partido socialista independiente del gobierno nacional, que está pasando por el mejor momento de los últimos 50 años y que sobre todo tiene una gran potencialidad hacia el futuro», dijo.

    El encuentro se realizó en Santa Rosa y fue la continuación del convocado en Costa Salguero, a principios de setiembre y que no se llegó a realizar por incidentes entre los partidarios de uno y otro sector.

    Respecto del caso de Buenos Aires, ahora se deberáresolver si sigue vigente la convocatoria para la elección de autoridades partidarias del PS bonaerense,que fueron convocadas por la cúpulaahora intervenida para el 30 de noviembre próximo.

    Ayer, los dirigentes alineados al gobierno -que forman parte de la desvencijada Concertación K- denunciaron que las deliberaciones comenzaron una hora antes de lo pautado y cuando aún no se había logrado el quórum, y aseguraron que tres militantes de su espacio fueron golpeados.

    Dijeron, además, que efectivos policiales bonaerenses y pampeanos demoraron dos horas a sus congresales en un puesto caminero y que, cuando llegaron a Santa Rosa, se les impidió el ingreso al Club Estudiantes.

    Sin la presencia de Hermes Binner, máxima expresión política e institucional del PS, la apertura del Congreso estuvo a cargo de Giustiniani, que preside el partido, y del intendente de Rosario y presidente del PS santafesino, Miguel Lifschitz.

    Sin demoras, luego de elegir las autoridades del congreso, encabezado por Eduardo Di Pollina, se trató la moción para intervenir al PS bonaerense.

    Sólo tres congresales se refirieron a ese tema y, rápidamente, se puso a consideración del Congreso que la votó por mayoría. En ese momento, Basteiro y sus seguidores permanecían retenidos detrás de unos vallados, sin poder ingresar al congreso.
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