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Según Osborne, reducir el déficit es el "asunto más urgente" que afronta la coalición entre conservadores y liberaldemócratas, de lo contrario, agregó, hay un peligro de caer en los problemas que afronta actualmente Grecia, en referencia a la deuda.
"Este es el legado de trece años (laboristas) de irresponsabilidad fiscal. Y supone una amenaza muy real para la recuperación", añadió.
"Si fracasamos en atajar el déficit que hemos heredado del anterior gobierno, las consecuencias serían desastrosas", insistió.
Además, el ministro informó de que el gobierno quiere que las previsiones sobre el crecimiento económico las haga la nueva Oficina de Responsabilidad Presupuestaria, en lugar de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONS, siglas en inglés).
Dijo que este cambio es necesario para impedir que haya una tentación de los gobiernos de "manipular las cifras, de empujar las previsiones del crecimiento al alza".
"Soy el primer ministro en retirar la tentación de manipular las cifras al abandonar el control de las previsiones económicas y fiscales", explicó el titular de Economía.



