17 de octubre 2008 - 00:00

Grandes sueldos bajo vigilancia

Bruselas (EFE) - Los líderes de la Unión Europea están decididos a garantizar que los sueldos de los directivos de las entidades financieras -incluidas las indemnizaciones por despidoreflejen adecuadamente su contribución a la evolución de la empresa.

Los jefes de Estado y de gobierno de los Veintisiete se comprometieron a tomar medidas para hacer realidad esa premisa antes de fin de año. Tratan de enviar así un mensaje de calma a la opinión pública, conscientes de la irritación que generan las compensaciones millonarias que se embolsan los altos ejecutivos incluso al dejar las compañías sumidas en problemas. Las remuneraciones de los directivos en el sector financiero experimentaron en los últimos años un espectacular incremento y los blindajes que éstos pactan en sus contratos ante eventuales despidos volvieron a causar polémica en las últimas semanas, al verse obligados varios gobiernos de la UE a acudir en rescate de entidades al borde de la quiebra.

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, criticó con dureza esta política de remuneración, al igual que la canciller alemana, Angela Merkel, y los líderes de otros países como Bélgica y Reino Unido. En algunos casos, forzaron a los ejecutivos salientes de los bancos hundidos a renunciar a sus indemnizaciones.

En ese contexto y con el objetivo de restaurar la confianza pública, el Consejo Europeo, que ayer terminó en Bruselas, apela «a la responsabilidad de todos los actores del sistema financiero, especialmente del sector bancario», según el borrador de conclusiones del encuentro. En esa línea, subrayan que los sueldos de los directivos, incluidos los llamados «paracaídas dorados» que perciben al dejar la entidad, deben vincularse a su contribución efectiva a los resultados.

También conviene «vigilar», recalcan, el sistema de compensación mediante opciones sobre acciones, para evitar que se incentive una toma de riesgos excesiva o la concentración en los objetivos de corto plazo.

El Consejo Europeo insta a los Estados miembros a poner en práctica esos principios y les pide que informen sobre las decisiones tomadas al respecto antes de fin de año. Los gobiernos saben, en cualquier caso, que no tienen margen para normas vinculantes, algo que ya constataron la semana pasada los ministros de Finanzas de la UE.

Los ministros se inclinaron entonces por actualizar las recomendaciones emitidas por la Comisión Europea hace ya cuatro años, en las que se pedía a los países que obligaran a las empresas cotizadas a informar a sus accionistas sobre su política de salarios.

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