28 de marzo 2003 - 00:00

Guerra amenaza a Brasil y Argentina

San Pablo - La guerra entre Estados Unidos e Irak amenaza con paralizar la recuperación de Brasil (con particular impacto en la Argentina, ya que es un destino privilegiado de sus exportaciones) y otros países latinoamericanos, dicen ejecutivos de empresas.

Una menor demanda del acero mexicano, el cobre chileno y otras exportaciones regionales y una mayor inflación a causa del alza en los precios del petróleo podrían reducir el crecimiento a menos de la previsión de 2% del Banco Interamericano de Desarrollo.

En la Argentina, donde la economía tuvo su menor contracción en un año y medio en el cuarto trimestre de 2002 -el primer indicio de recuperación de una crisis que comenzó hace cuatro años-, la guerra afectará al turismo, señaló Marco Palacios, presidente de la Cámara de Turismo.


Un número récord de 3 millones de turistas visitó el país el año pasado para aprovechar la devaluación de 70% del peso argentino frente al dólar.

•Optimismo

Gil Blasque, director de finanzas del fabricante brasileño de lámparas y focos Silvana do Brasil Iluminaçao Ltd., se sentía optimista de que la economía de su país ya había empezado a recuperarse..., hasta que comenzó la guerra entre Estados Unidos e Irak.

«Es una pena, porque Brasil va en la dirección correcta», comentó Blasque, cuya compañía, filial del fabricante estadounidense de lámparas SLI Inc., aumentó las exportaciones a EE.UU. desde la devaluación del real brasileño el año pasado. «Una guerra corta podría no afectar tanto, pero una guerra larga podría ser muy grave.»

En Brasil, la guerra obstaculizaría los planes del gobierno de bajar las tasas de interés para impulsar el crecimiento. El director general del Banco Central, Henrique Meirelles, dijo la semana pasada que el banco podría subir la tasa de interés de referencia por encima del máximo de cuatro años, de 26,5%, para evitar un incremento en la inflación. En 28,63 dólares el barril, los precios del petróleo en Nueva York se encuentran 13% más arriba que hace 12 meses.

El presidente chileno,
Ricardo Lagos, expresó la semana pasada, en comentarios publicados en una página de Internet, que un conflicto prolongado con Irak podría causar «cierto tipo de dificultades económicas», incluso una mayor inflación. Brasil y Chile son importadores netos de crudo.

Pero México, exportador de crudo, también podría verse afectado por un alza en los precios del petróleo, según el subsecretario de Hacienda de México, Agustín Carstens. «Podemos asumir un ingreso elevado en los primeros seis meses del año», indicó Carstens en la reunión de esta semana del Banco Interamericano de Desarrollo en Milán. «Pero tenemos una economía tan abierta que una desaceleración de la economía mundial a consecuencia del elevado precio del petróleo afecta al Producto Bruto Interno», afirmó.

Para países como México y Chile -que dependen de Estados Unidos, por ser su principal mercado de exportación-, el crecimiento económico está vinculado a la constancia de la demanda de sus productos en el extranjero.
Durante una guerra prolongada, los flujos de financiamiento hacia los mercados emergentes disminuirían, y el costo del capital aumentaría, aseguró el Fondo Monetario Internacional en un informe. Países como Brasil, cuyos bonos no tienen el grado de inversión, «estarían particularmente en riesgo», dijo el Fondo.

«La guerra puede afectar el entusiasmo de los inversores y hacer que se inclinen más por las inversiones de calidad», subrayó
Robert Graffman, director general del fondo accionario privado Mezanine, de Darby Investments, que invierte en compañías y deuda de mercados emergentes, principalmente en América latina.

Las economías latinoamericanas son vulnerables a una caída en la confianza de EE.UU. a causa de la guerra porque dependen de los flujos de inversión externa para financiar el comercio, realizar los pagos de deuda y estabilizar las monedas.

«La principal preocupación sobre la guerra es que prolongue el enfriamiento en el crecimiento económico en los principales países industriales, y que eso siga teniendo efectos negativos para el comercio en América latina», dijo
Jeffrey Schott, investigador del Instituto de Economía Internacional en Washington.

Las economías latinoamericanas podrían no tener dificultades si la guerra termina «rápida y exitosamente», declaró
Geoffrey Dennis, director de estrategia accionaria latinoamericana de Salomon Smith Barney Inc. Las principales monedas de Latinoamérica cerraron la semana pasada fortalecidas frente al dólar.

En Weg SA, un productor de motores eléctricos del sur de Brasil, las plantas están trabajando a 90% de su capacidad y el ingreso apunta a aumentar 25% en el primer trimestre. No obstante, el director de finanzas de Weg,
Alidor Lueders, dice que está preocupado. La compañía obtiene alrededor de 15% de sus ingresos con sus ventas a Estados Unidos.

Para Vitro SA, el mayor productor de vidrio de México, la guerra ha afectado las previsiones de la compañía de que el ingreso crecerá en el segundo semestre de este año, informó el vocero
Albert Chico. Las exportaciones a Estados Unidos, más las ventas de las tiendas de la compañía en Estados Unidos, representaron 52% de los ingresos de Vitro por 2.300 millones de dólares el año pasado.

•Incertidumbre

«Todas las principales empresas se están centrando en el par de trimestres inmediatos y siguiendo de cerca el desempeño futuro de sus mercados», señaló. «No sabemos cómo resultarán las cosas.»

La estatal chilena Codelco, el mayor productor de cobre del mundo, teme que la demanda de cobre disminuya si las economías de Estados Unidos y Europa se debilitan, dijo
Francisco Tomic, vicepresidente de finanzas de la compañía.

EnAquaChile, exportador de salmón de Puerto Montt, un pueblo pesquero al sur de Chile, el costo de enviar salmón a Estados Unidos ha subido 50% desde octubre debido al incremento en el precio del combustible, indicó
Carlos Palma, director de ventas de la compañía.

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