Esto de que el mercado se mueva (o parezca moverse) al son de la guerra, no deja de ser peligroso. En primer lugar porque cualquier retroceso militar puede impactar muy negativamente en el ánimo de los inversores. Pero a menos que tengamos alguna sorpresa realmente inesperada, por ahora y aunque la pregunta sigue siendo el «cuándo», el «qué» tiene una sola respuesta: gana la coalición.
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El peligro entonces no está en el frente externo sino en el interno. Acá la actual administración apunta a perder por dos a cero. Dos recesiones a ninguna expansión. Todo un récord para una primera gestión presidencial. Como con la guerra, puede ser que pase algo inesperado, pero es en esta dirección que están apuntando los últimos indicadores macro sobre empleo, crecimiento económico, ganancias empresariales, déficit estatal, etc. Mientras las acciones armadas sobre el Golfo y las muertes de uno y otro bando, más la de los civiles que poco y nada tienen que ver en todo esto van creciendo, en Nueva York los inversores se muestran cada día más reacios a ingresar a la actividad bursátil. Es así que dejando de lado los movimientos anormales que produce cada tanto la cobertura de posiciones en descubierto, apenas se llegan a hacer algo más de 1.200 millones de acciones/ día en el NYSE y 1.300 en el NASDAQ. No importa entonces que los precios suban o bajen, si el interés de los inversores no crece, no hay mercado que aguante. La sesión del viernes cuando el Dow trepó un modesto 0,45% a 8277.15 puntos y el NASDAQ retrocedió 0,94 por ciento demostró que ya no alcanza una victoria militar para que suban las acciones. Informate más
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