«En Economía me dijeron que no utilizara la palabra subsidios.» Pero, indócil, Cristina de Kirchner lo hizo -en la reunión de anteayer en IDEA- para rabia indisimulada del ministro Miguel Peirano. Es que el funcionario, en un breve diálogo, le expuso a la primera dama: «Si utilizamos la palabra ' subsidios', quizás podríamos recibir cuestionamientos de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Le recomiendo, en todo caso, palabras menos precisas, tipo ' estímulos', 'incentivos'. Eso nos ahorrará problemas». Pero la señora candidata, mal alumna, ni siquiera aceptó el consejo, hasta lo denunció.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Quizás no le importen las consecuencias, como no le importa que se desfiguren los índices del INDEC.
Igual, a pesar de la burla, Peirano no se enojará hoy con ella cuando -casi como anfitrión- comparta mesa en la Unión Industrial Argentina, en la celebración del día del rubro, en un megaalmuerzo en Parque Norte. También estará Néstor Kirchner, hoy casi relegado en protocolo a su esposa. Peirano y la cúpula le obsequiarán un menú consistente en un dúo de torres de foglia saborizado (jamón, albahaca, papaya y manzana verde) más un entrecotte con rara salsa (poco afín con los gustos del mandatario) y un milhojas de papas. Después, la mousse de chocolate de siempre, esta vez de color blanco.
Pero no es el único obsequio a la primera dama: también ya, según confesaron los organizadores, se han combinado las preguntas (y, por lo tanto, las respuestas) que se le formularán a la candidata. Para que no haya sorpresas, claro. Ya que, como podría invocar Peirano, la primera dama se escapa de las indicaciones del gobierno. Por lo tanto, más que aburridos serán los seis interrogantes a formular, casi una invitación para que la esposa de Kirchner haga campaña. No va a ser la UIA la que cometa el pecado capital de preguntar con libertad y, quizás, complicar la campaña oficialista.
Y, si hay dudas sobre el tenor del tedioso cuestionario, vale avanzar en ellos (en rigor, ahora se difunde en primicia para ver si con urgencia el gobierno y los industriales hoy por la mañana cambian las preguntas en honor de un auditorio con riesgo de somnolencia). Señora (no se dice quién formulará el interrogante), «la hemos escuchado en varias exposiciones hablar de la concertación, por favor entonces díganos cómo imagina usted el mecanismo de ese acuerdo y el rol que, en ese sentido, cumplirá para usted el empresariado». Otra pregunta difícil de memorizar, no tanto la respuesta, es la obviedad: ¿cuál es su propuesta sobre instituciones como la Justicia, la estabilidad normativa, el valor de la moneda?
Hasta allí dos de las inquietudes «arregladas». Las otras cuatro pasan por la relación (los industriales dirán «relacionamiento») de la Argentina con el Mercosur, los países asiáticos y la comunidad europea, cuáles son sus propuestas para el desarrollo de la infraestructura en materia de caminos, energía y comunicaciones. O cómo prevé la evolución del superávit fiscal y la inflación y, ya para que diserte en extenso, cuáles son los temas prioritarios de su gestión en los primeros meses de gobierno. Como se advertirá, ruda y punzante la UIA, justo el día en que lamentablemente para la memoria del estadista, también recuerden a Carlos Pellegrini entregando premios con su nombre a Repsol, Du Pont, Telecom y Unilever. Tanta independencia de criterio derramada jamás merecerá un reproche por parte de la pareja presidencial que hoy, en el almuerzo, se abrazará con Peirano y sus ex empleadores, un conjunto encabezado por Lascurain, Massuh, Betnaza, Nicholson, De Mendiguren, Kaufmann y Sacco, y dos invitados: Daniel Scioli y Jorge Telerman. Nada más feliz, sólo los tontos recuerdan aquellos años en que la industria objetaba -con razón o no- las políticas del gobierno.
Dejá tu comentario