20 de noviembre 2003 - 00:00

Hablan ya de varios posibles interesados

Una constelación de nombres comenzó a rodar ayer por la Ciudad a partir de conocida la decisión del gobierno de terminar con la concesión del Correo Argentino y de volver a privatizarla en un lapso de seis meses. Se trata, obviamente, de los posibles interesados en suceder al grupo SOCMA y sus socios (la CFI, el grupo Galicia) en la operación del correo oficial.

Las marcas que más sonaban ayer eran dos empresas estadounidenses: DHL y Federal Express; cabe recordar que a un supuesto interés de esta última por el Correo se atribuye la génesis de la pelea entre el entonces ministro Domingo Cavallo y el empresario AlfredoYabrán, a la sazón dueño de OCA, el mayor correo privado del país. La leyenda cuenta que en un restorán de Palermo Cavallo le habría exigido a Yabrán que no participara de la privatización del Correo, a lo que éste se habría negado. Finalmente, Yabrán no participó en la licitación, que fue ganada por SOCMA/CFI/Galicia con el British Post como asesor técnico.

¿Será ésta una segunda vuelta para Federal Express? En principio, deberá constituirse como correo en el país, dado que aquí no tiene operaciones (salvo la entrega de paquetes y encomiendas provenientes del extranjero). Lo mismo puede decirse de su competidor DHL.

• Reclamo

De todos modos, la lista de posibles interesados se estrecha bastante cuando se considera que en una inmensa mayoría, los correos del mundo son públicos, y difícilmente una empresa estatal pueda participar en una licitación para operar otro correo público. Sería el caso del propio British Post y del Deutsche Post, actual asesor técnico de OCA. Además, el correo alemán está en pleno proceso de colocar en el mercado público parte de sus propias acciones, para paliar el profundo déficit del gobierno federal de Alemania.

¿Habrá algún interesado local?
El primer nombre que viene a la mente es, obviamente, el de OCA. Hace un par de años largos, cuando la empresa era propiedad de The Exxel Group, se embarcó en un proceso de fusión con Correo Argentino SA; las negociaciones las llevaron a cabo los propios corresponde justamente al segundo: Samuel Liberman, junto con un grupo de socios, alcanzó un empate técnico con SOCMA en la licitación, que obligó a una segunda vuelta; allí optó por no mejorar su oferta original y dejó el campo libre a SOCMA, que sí lo hizo. Liberman quedó segundo.

¿Irá por la revancha él también?
Es muy difícil; si bien el año pasado, cuando comenzó a hablarse de la renegociación del contrato del Correo, reclamó participar en el proceso, justamente por haber «empatado» con Macri, ahora Liberman está casi totalmente radicado en Panamá, donde tiene fuertes intereses económicos. En la Argentina mantiene intereses en hotelería (el Park Hyatt de Mendoza), en agroindustrias, en inversiones inmobiliarias y en el juego (locales de apuestas hípicas), lo mismo que en Uruguay. Desde hace tiempo quienes lo frecuentan lo escuchan decir que hoy la Argentina no ofrece garantías, seguridad jurídica y rentabilidad como para apostar a una reprivatización como la del Correo, que podría quedar sin efecto no bien cambien los vientos políticos en el país.

• Otros grupos

Héctor Colella, sin dudas el hombre que más conoce del mercado postal argentino, ¿tendrá ganas de participar en esta puja? El tampoco tiene residencia permanente en la Argentina, y su nunca ocultado vínculo con Yabrán no lo haría un nombre «potable» para los actuales gobernantes.

La lista, entonces, va acortándose. Quedaría, por caso, el grupo
Roggio, que ya tiene un correo privado (Seprit) y fluidos vínculos con el gobierno. Otros grupos con llegada a la Casa Rosada, en cambio, ya habrían adelantado su desinterés por el Correo. Será una dura prueba para el gobierno si realmente se decide a privatizar lo que ayer se estatizó: es que hasta ahora todos los intentos por volver a la órbita privada empresas estatizadas han fracasado. Como ejemplo vaya el de LAPA (que finalmente se constituyó en una «línea federal» de dudoso futuro), y los bancos Suquía, Bisel y BERSA, abandonados por el francés Credit Agricole y administrados hasta hoy por el Banco Nación, sin interesados (salvo el Suquía, pero el Estado deberá hacer un « generoso» aporte de $ 200 millones) y sin miras de que algún privado se haga cargo.

Dejá tu comentario

Te puede interesar