23 de septiembre 2003 - 00:00

Habría un "premio" para los que acepten oferta

Con una propuesta agresiva y con posiciones de máxima en el arranque, el equipo económico decidió guardarse varias cartas para jugar cuando se siente a negociar la reestructuración de la deuda cara a cara con los acreedores. Aparte de la quita de 75% del stock nominal y características generales de los nuevos títulos a emitir, no hubo prácticamente otros detalles respecto a cómo se avanzará con el canje de los viejos títulos por nuevos bonos.

Un punto central que el gobierno confía en volcar a su favor para conseguir una masiva aceptación es la alta proporción de la deuda en manos de argentinos. Según la información oficial divulgada en Dubai, 38,4% está en poder de inversores locales. Esto incluye a las AFJP (que acumulan solas 20% del total de bonos en default) e inversores individuales. Los bancos no entran porque aceptaron la pesificación del préstamo garantizado, que se salvó de la reestructuración.

Pero más allá de este punto, quedan muchos temas para definir que ocuparán un lugar central en las negociaciones en los próximos meses con los acreedores locales y sobre todo los internacionales, a saber:

Pago inicial: en el proceso de negociación habrá presiones para que el gobierno termine ofreciendo una «zanahoria» para los acreedores indecisos, que podría consistir en un «cash out» (pago en efectivo) inicial a quienes acepten la oferta.
Es muy usual que lo utilicen las empresas que reestructuran sus deudas para tentar a los acreedores.

Tratamiento de los intereses vencidos:
se trata de otro punto susceptible de entrar en la negociación que se avecina. Ante el inusual planteo del equipo económico de no considerar el incumplimiento en el pago de los intereses tras el default de diciembre de 2001, los acreedores pondrán en la mesa la necesidad de que se considere aunque sea parcialmente este monto. Según las estimaciones oficiales, los PDI (Past Due Interest) superarían ya los u$s 15.000 millones. Una alternativa es recalcular los intereses vencidos que se acumularon a tasas sustancialmente menores que las vigentes en los títulos en default.

Límites para la elección de los nuevos bonos:
en una primera lectura, una sustancial porción de los ahorristas estarían tentados de elegir el bono Par (sin quita de capital), como el caso de las AFJP o los ahorristas italianos. Claro que la opción de elegir este bono sería más bien limitada, ante la necesidad del gobierno de reducir drásticamente el stock nominal de la deuda. Se entablará una fuerte disputa para determinar quiénes terminarán recibiendo estos títulos y quiénes se quedarán con los de Descuento.

Plazos y tasas quedaron indefinidos:
es otro punto central que queda abierto para las negociaciones con los acreedores que se avecinan. Se trata de una cuestión clave para acercar posiciones si los tiempos se alargan más de lo conveniente.

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