Hay 30 mil ejecutivos sin empleo y sin posibilidades

Economía

Hay 30.000 ejecutivos que perdieron su empleo y tienen poca chance de reubicación. Los programas de "outplacement" lograban colocar a 50% de los participantes; hoy no llegan a 20% (y las empresas les pagan estos cursos cada vez a menos ex empleados).El mercado de ejecutivos había comenzado a repuntar en el segundo trimestre del año, pero volvió a congelarse en julio/agosto. Tampoco vienen a buscarlos desde afuera del país -como sucedía hasta hace un par de años-: se sabe que su capacitación y su actualización (por imposibilidad de estudiar en el exterior) es inferior a la de colegas de otros países. Quienes conservaron su puesto aceptaron quitas salariales de hasta 30%.

Entre 28.000 y 30.000 profesionales calificados para ocupar puestos gerenciales altos y medios están desocupados y buscando reubicarse. La cifra comprende a ex managers de empresas que dejaron de utilizar sus servicios por «downsizing» (achicamiento de estructuras), reducción de personal, fusión con otra organización o despido por razones varias.

«Se trata de gente en muchos casos muy calificada, muchos de ellos incluso con estudios y posgrados en el exterior. Desgraciadamente se prepararon para otro país que el que estamos viviendo»
, dice Cristina Mejías, una de las principales consultoras en materia de recursos humanos del mercado local.

•Repunte

Según Mejías, «el mercado de ejecutivos altos y medios había comenzado a repuntar en el segundo trimestre del año, después de un 2002 en el que se había destruido completamente. Pero en julio y lo que va de agosto volvió a congelarse: los teléfonos dejaron de sonar, las empresas se llamaron a silencio y ya casi no hay búsquedas».

¿Cuál es el perfil de estos «desempleados de lujo»? En el segmento más alto (gerente general, CEO, director de finanzas, marketing, etc.), se trata de personas entre 45 y 55 años, que ejercieron la máxima responsabilidad en sus empleos anteriores, y hoy encuentran muy difícil reinsertarse. Mejías estima la cifra de desempleados de este nivel «entre 8.000 y 10.000 personas. «Muchos de ellos, le diría casi todos, encararon microemprendimientos de diversa índole. De hecho, han habido numerosas compras de campos con los paquetes de desvinculación, se han puesto a plantar soja y les ha ido bien».

Sin embargo, la cara negativa de esta nueva actividad para los ex gerentes es que «en el hipotético caso que el país retomara el crecimiento, y se recompusiera el mercado laboral, le diría que 90% de estos profesionales ya no servirían para ocupar altos cargos: no se han actualizado, han perdido la práctica de conducir una organización, no estarían al día...»

Respecto del nivel siguiente (gerentes de área), Mejías calcula que está compuesto de «unos 20.000 profesionales», de entre 35 y 45 años, y -al igual que sus ex jefes-dedicados a emprendimientos personales (consultorías, comercio, etcétera.).

¿Qué especialidades eran las buscadas en el brevísimo «veranito» que se produjo entre marzo y junio?
«Marketing, sin dudas; gerentes de marketing», dice Mejías. «Quizás algún gerente general. Las que buscaban eran empresas alimenticias, agroexportadoras... Pero el crecimiento del comercio exterior no se tradujo en más puestos de trabajo. A lo sumo se reemplazaba a alguien que se había ido o se le había pedido que se fuera.» ¿Finanzas? «Para nada: es como que el gerente financiero desapareció del mapa mental del empresario. Cuando tienen que renegociar su deuda, por ejemplo, contratan a asesores externos».

En este panorama, en julio/ agosto se paralizaron todas las búsquedas. «Creo que se debe a que las empresas están esperando que se defina hacia dónde va el país. Tome el caso de las exportadoras: el sector no tiene aún la certeza plena que el actual sea un rumbo permanente.»

Mejías insiste en que, de recuperarse la demanda, «no sé qué podríamos encontrar en la oferta. El segmento gerencial entre 45 y 55 años fue durísimamente golpeado por los ajustes». La capacitación de los ejecutivos argentinos también va en picada: hoy es casi impensable (y acotada a un reducidísimo sector social) que un egresado marche a Estados Unidos o a Europa a completar su carrera: los costos de estudiar en el exterior son prohibitivos y la «inversión» difícilmente se recupere sencillamente porque tener hoy un master en Harvard ni siquiera garantiza lograr un empleo.

«Con esto de los títulos en el exterior han habido enormes distorsiones: chicos que egresaban de universidades prestigiosas terminaban trabajando en puestos para los que estaban totalmente sobrecalificados, con la tremenda carga de frustraciones que eso implica. Hoy ese 'problema' ya no existe, porque nadie estudia afuera»
, se lamenta Mejías.

Además de las dificultades que encuentran los que quieren reinsertarse, los ejecutivos que conservaron su puesto (o migraron de empresa) han visto dramáticamente reducidos sus ingresos.
«Así somos nosotros: pasamos de ser los mejores pagos del mundo a ganar menos que en Africa. Hoy, un sueldo de u$s 45.000 anuales es casi impensable, y hace tres años un gerente medio lo ganaba en dos meses...» dice la experta.

Es un hecho también que, tanto por el estado del mercado como por la propia realidad de las empresas,
gran parte de los ejecutivos han debido renegociar a la baja sus salarios en los últimos dos años. Según Mejías, «además de que se pesificaron los salarios, han habido quitas de 25 a 30%».

•Beneficios

Pero como para muchos estos recortes eran poco digeribles, las empresas comenzaron a ofrecer «beneficios de acuerdo a resultados». El resultado es que esos beneficios nunca se alcanzan, sencillamente porque los objetivos a lograr son imposibles en la economía actual. Pensar, por caso, que una empresa incrementará 40% sus ventas (requisito para cobrar un «bonus» de 25% sobre el salario) es hoy casi ilusorio, salvo en casos excepcionales.

Hace algunos años las empresas vienen echando mano a programas de
«outplacement» (fin de la relación laboral) para los ejecutivos de los que se desprenden. Esos programas también sufrieron las consecuencias de los recortes, pero además «en alguna época se lograba reubicar a 45/50% de los gerentes que pasaban por los mismos; hoy no llegamos a 20%», revela Mejías. «De 18% que se reubica, 70% acepta remuneraciones menores a las que percibían en su último empleo; el resto 'la empata'».

Para completar un panorama negro, la Argentina ha dejado de ser un territorio al que venían empresas del exterior a capturar talentos. La falta de capacitación y actualización ha provocado que también se haya cerrado el mercado externo, y hoy el país tampoco exporta ejecutivos.

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