Hay acuerdo con el FMI pero con más exigencias para la Argentina
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El memorando de entendimiento de diciembre de 2000 establecía que «el gobierno seguirá trabajando con las provincias sobre una reforma más permanente del sistema de coparticipación federal de ingresos, con miras a racionalizarlo, eliminar algunos aspectos que crean distorsiones y lograr que sea más equitativo en el mediano plazo». (Ver nota aparte.)
La intención es apurar la eliminación del actual esquema, por el cual el gobierno nacional asegura a las provincias una suma fija de ingresos, independiente de la recaudación. Según observan los técnicos del Fondo, a la larga este acuerdo acentuará el ajuste en la Nación y lo relajará en las provincias. La revisión de esta cuestión, prevista para el 2003, debería entonces acelerarse en los próximos meses para su envío al Congreso, tras las negociaciones correspondientes con los gobernadores.
El subsecretario de Comunicación, Juan Pablo Baylac, señaló que el FMI «no exige» un recorte de la entrega de dinero a las provincias, pero admitió que el organismo está «seriamente preocupado» por el cumplimiento del déficit cero.
Incluso, algún integrante de Economía dejó trascender que si las cuentas no cierran se podría llegar hasta suprimir el aguinaldo de diciembre con tal de cumplir con el equilibrio.
El mismo acuerdo de diciembre exigía la desregulación total de obras sociales (en la cual el gobierno dio marcha atrás) y el envío de un nuevo proyecto previsional al Congreso, que también quedó en la nada.
Coincidencia
El encuentro que encabezaron el viceministro de Economía argentino, Daniel Marx, y el director gerente del FMI, Horst Köhler, comenzó a las 11 de la mañana (las 13 en la Argentina). Ambos coincidieron en describir la reunión como « excelente».
Tras la conversación, el número uno del FMI se comunicó telefónicamente con autoridades del G-7 para confirmar los buenos términos el cónclave: «La Argentina se comprometió a cumplir estrictamente con una serie de reformas a cambio de nuestra ayuda», confirmó el alemán.
También las declaraciones de Marx, de humor muy mejorado respecto del lunes, fueron elocuentes: «Se hicieron progresos en el fortalecimiento del actual programa con el FMI», aseguró.
Por la mañana, Marx había realizado una estratégica visita al departamento de Estado americano. Allí desayunó con el subsecretario para Asuntos Económicos,Anthony Wayne, a quien le explicó en detalle el avance de las negociaciones y el cumplimiento estricto del déficit cero al que se compromete la Argentina.
Decisiones
La importancia de la reunión quedó claramente reflejada en la trascendencia de quienes asistieron a la oficina de Köhler, en el piso 12 del organismo. Estuvieron además Stanley Fischer, subdirector gerente del Fondo; Eduardo Aninat (número tres) y Jack Boorman, los tres que todavía tienen el mayor peso en las decisiones, aunque Fischer y Boorman dejarán el organismo en los próximos meses.
También asistieron Claudio Loser, director del hemisferio occidental, y Tomas Reichmann, encargado del caso argentino. La única ausencia notable fue la de Teresa Ter Minassian, ahora encargada de cuestiones estrictamente fiscales en el organismo y de vacaciones. En cambio, una presencia sorpresiva fue la de Anne Krueger, sucesora de Fischer en el organismo.
Ahora se quedarán por lo menos un día más negociando Marx junto al vicepresidente del Banco Central, Mario Blejer, y el secretario de Programación Económica, Federico Sturzenegger. La vuelta la emprendieron el secretario de Hacienda, Jorge Baldrich (que ya mostró todos los números de este año y esbozó los de 2002) y el jefe de asesores, Guillermo Mondino. Los dos estarán llegando hoy a Buenos Aires.




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