Ayer empezábamos nuestro comentario hablando que la baja que tuvieron las acciones (el lunes) no era nada preocupante. Al contrario, mostraba un mercado que está funcionando "correctamente". La verdad es que si algo están comenzando a cuestionar algunos de los inversores más experimentados no son las bajas, sino las subas. Pero como parte de esto de ser "experimentado" involucra haber aprendido a no discutirle al mercado, podemos decir que "está todo bien" y entrar a pensar qué hacemos ahora que el S&P 500 gana 20,3% desde su mínimo de octubre, entrando oficialmente en un "bull market". Es que ayer no sólo tuvimos al promedio industrial ganando 0,67% para cerrar en 8.588,36 puntos (con lo cual neutralizó aun más la pérdida anterior), sino que el volumen negociado creció más de 2,14 mil millones de papeles en el mercado electrónico (el NASDAQ cerró en el máximo de los últimos seis meses, y vivió un impresionante movimiento de papeles de Cisco, que trepó 3,3% durante la rueda, para retroceder en el "after market" cuando anunció resultados algo confusos) y casi 1,6 mil millón de acciones en el mercado tradicional. De todas formas, no todo está bien. Una de dos, o Alan Greenspan dio una señal de que está más que deseoso de permanecer en su puesto, al sugerir que la entidad podría reanudar pronto el recorte de tasas, lo que sin dudas alegró infinitamente a George W. Bush, o realmente la economía sigue por la mala senda y necesita más inyecciones de liquidez (que hasta ahora no han servido de mucho). Si bien los inversores en acciones decidieron no prestarle mucha atención al asunto, el dólar marcó un nuevo mínimo ante el euro y las tasas locales se derrumbaron.
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