22 de marzo 2001 - 00:00

Hay leve mejora del país y gana credibilidad Cavallo

Mejora del país es hoy más en lo político que en lo económico.
  
Es bueno y sorprendió el apoyo político que logró el gobierno.
  
Incluye a los gobernadores justicialistas, más un Alfonsín muy moderado que disciplinó al radicalismo y un Frepaso que sin figuras en el gabinete acompañará. Hasta el sindicalismo hoy duda.

Cavallo, político, no menciona «déficit» cuando habla. No extiende IVA a los cables para no irritar a monopolios de prensa («Clarín»). No responde por TV objeciones técnicas. Busca calmar al público.

El plan Cavallo es simple: reimplanta el impuesto al cheque que por sí le asegura los $ 2.000 millones que meten el déficit del Estado en caja y tanto obsesionó a su antecesor, López Murphy.

Por eso puede no quitarles a las provincias ni a la educación.

Pero el impuesto al cheque no es solución de fondo. Desbanca porque circulan con endosos (se los limitará), aumentan pagos en negro, desalientan inversiones y en general a toda la economía.

Por eso Roque Fernández lo derogó, el Fondo Monetario no lo alienta como tasa y los mercados se muestran aún reticentes a Cavallo y mejoran poco. Saben que forzar la economía así no ataca el problema de fondo, que es el exceso del gasto del Estado.

Además, para agradar a industriales y sindicalistas pondrá los aranceles que restan competitividad hacia una mejor eficiencia.

Su gran audacia y muy seria es atacar el Estatuto del Empleado

Público. Sólo para esto ya se justificarían los poderes que le dará el Congreso como «especiales» y por un año (se pedían tres).

Claro que si Cavallo gana tiempo en medio de la dura crisis, logra un consenso político que permita continuar a De la Rúa y empujar reactivación del país -que traiga ingresos genuinos al fisco-, se sobrellevará que hoy se presione más a las empresas.

En el «nuevo sistema de recaudación» que cita surgiría apoyo de cobro por privados. Roberto Alemann expresó ayer que es básico.

No coparticipar el impuesto al cheque crea un buen precedente.

También se cree muy factible que el ministro logre una ayuda extra del exterior (pide u$s 7.000 millones y podría lograr u$s 3.000) que le aliviaría vencimientos inmediatos de la deuda pública.

Cavallo queda en deuda, entonces, en régimen de previsión (no apoya), reactivar y achicar los gastos, algo que nunca hizo.

Dudas de si el nuevo Cavallo, cuando ya no hay privatizaciones grandes ni inflación, se limita a salvar el momento y ganar prestigio personal para sus legítimas ambiciones políticas o si va a soluciones reales presupuestarias, aunque graduales, es lo que prevalecerá en lo inmediato. Los mercados observan eso.

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