11 de junio 2002 - 00:00

HEINEKEN NO QUIERE A BRAHMA EN QUILMES (11/06/02)

Días agitados para la principal cervecera argentina: dos de sus socios la llevan a tribunales para impedir su fusión con la brasileña AmBev. Así, la holandesa Heineken, socia estratégica del grupo Bemberg desde hace 18 años, presentó ayer una demanda ante el Tribunal de Arbitraje de la Cámara de Comercio Internacional de París que podría bloquear la entrada del gigante brasileño fruto de la unión de Brahma y Antarctica en la mayor empresa de bebidas del país.

En un comunicado de prensa, Heineken aduce que la venta de parte del paquete accionario de Quinsa (Quilmes Industrial SA) a AmBev «soslaya los derechos de exclusividad concedidos a Heineken en QIB». Esos derechos son conocidos como «first grant of refusal», lo que en castellano significa que Heineken tendría derecho a igualar la mejor oferta que recibieran los Bemberg por su parte en QIB, y quedarse (de elegir hacerlo) con las acciones del holding pagando una suma exactamente igual.

La sigla QIB (por Quilmes International Bahamas) corresponde al holding que opera Cervecería y Maltería Quilmes, que produce la cerveza, las gaseosas, el agua mineral y el resto de los productos del grupo. Los holandeses tienen 15 por ciento de QIB; el resto es de Quinsa. El 1 de mayo pasado AmBev se quedó con 46,8 por ciento de las acciones de control de Quinsa, y el grupo Bemberg conservó el restante 52,3 por ciento. Pero del total del capital de Quinsa, Ambev compró 37,5 por ciento, Bem-berg retuvo 31 por ciento y el resto flota en los mercados bursátiles.

Justamente uno de los accionistas minoritarios, el fondo de inversión Templeton (que tiene 7%), también presentó una demanda para tratar de bloquear la virtual absorción de Quilmes por el megagrupo brasileño. Según fuentes cercanas a Quinsa, el fondo -uno de los más antiguos en la especialidad de inversiones bursátiles-aspiraría a que la prima que le pagó AmBev al grupo mayoritario se «derrame» también a los minoritarios, y han comenzado a dar la batalla para que esto suceda. De conseguirlo, es casi obvio apuntarlo, la ecuación económica para los dos principales jugadores de la opera-ción se modificaría de tal manera que la misma se haría casi inviable.

• Carrera perdida

En cambio, las razones de Heineken no serían tan evidentes: se sabe que perdieron la carrera para quedarse con Quilmes porque los Bemberg determinaron que era mucho más práctico y conveniente tener un socio «medianera de por medio», con fábricas y mercado en la misma región, y no uno cuya base de operaciones está a miles de kilómetros. Está claro ahora que los holandeses no admitieron la derrota sin dar la pelea. En el mercado se esperaba alguna movida de esta clase por parte de terceros accionistas, dado que inevitablemente las inversiones que comprometió AmBev terminarán licuando sus tenencias en la cervecera; lo de Heine-ken, en cambio, fue un poco más inesperado. «Lo de Heineken ha sido una verdadera sorpresa para nosotros», dijo a este diario Fernando Lascano, vocero de Quilmes. «Pero no haremos comentarios hasta tanto nos interioricemos de la presentación ante la Justicia». Heineken aduce que la venta a AmBev de parte de las acciones de Quinsa incumple «el contrato original de accionistas con Quinsa» en lo que hace al «first grant of refusal». Por eso, piden al tribunal de París «que emita una orden contra Quinsa y BAC (el grupo Bem-berg)» que les prohíba cerrar la compra. Heineken proporciona asesoramiento técnico a Quilmes desde 1984; la local tiene también la licencia para la fabricación y la distribución de cerveza Heineken en la Argentina.

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