Historia de la decadencia argentina: ¿condenados al éxito?
-
Las dos preguntas claves que se hacen los inversores
-
El truco para ahorrar cientos de dólares en pasajes y visitar dos destinos al precio de uno
Inauguración de la Casa de Gobierno, 26 de octubre de 1898. Foto: Archivo General de la Nación.
En términos de empleo no fuimos la excepción: buena parte de nuestro letargo en el crecimiento del empleo privado lo hemos solucionado mágicamente ampliando las estructuras del estado a límites insólitos: el empleo público lo hemos precarizado, aumentando la cantidad de trabajadores hasta lograr los 3,5 millones de empleados estatales, que en volumen representar un 60% del total de empleados del sector privado. Un verdadero delirio.
En relación a la asistencia social y nuestro sistema previsional hemos hecho todo lo posible por retroceder: más del 50% de la población que se hoy se encuentra recibiendo su jubilación y/o pensión lo hace gracias a una moratoria: más de la mitad no debió o no podría haberse jubilado nunca. Los pocos que habían optado por ahorrar en un sistema de jubilación privada confiando en un futuro mejor (en las afamadas AFJP de finales de los años 90 y principios de los años 2000), también fueron víctimas del fracaso: les confiscaron los ahorros, quedando sus fondos en las arcas del Estado a merced de los políticos de turno. En cuanto a las asistencias sociales, desde los 500.000 planes en la era de Alfonsín hasta los 9 millones de hoy (en un total de 31 asignaciones y planes diferentes solo a nivel nacional), sin ninguna mejora en la calidad de vida de los que menos tienen.
Ámbito en el que nos detengamos para analizar a la Argentina nos encontrará con un pasado condenatorio hacia el futuro. Para tener un futuro exitoso se debe tener un pasado digno, pasado éste que no consta en la historia reciente de nuestra Argentina. Por lo que nuestro presente será nuestra única apuesta hacia un futuro mejor el cuál por ahora, está muy lejos de transformarse en realidad. Debemos sin pensarlo enfrentar los cambios necesarios para que Argentina salga de su crónica decadencia, decadencia ésta que de seguir perdurando transformará a toda nuestra sociedad en la pobreza más pura, condenándonos realmente a todos a tener un país, lejos de lo que alguna vez pudimos imaginar.
* Analista económico




Dejá tu comentario