De una manera totalmente fuera de lo habitual, tal vez con el único afán de demostrar que "ellos trabajan incluso los fines de semana", las autoridades del NYSE anunciaron el domingo a la mañana que John Reed (retirado no por propia voluntad de la jefatura del Citigroup en abril de 2000) será el reemplazante "interino" del ex mandamás, Richard Grasso. Con esto, seguramente, los integrantes de más prosapia en la mayor Bolsa del globo esperan poder frenar las "fuerzas" de cambio que por un momento parecía que se harían carne en el NYSE. Habiendo visitado el edificio del NYSE una sola vez en su vida y no habiendo tomado contacto jamás con Dick Grasso o algún otro gerente general de la institución, es claro que éste es un nombramiento "político", que sólo intenta "apaciguar los leones" hasta que cambien los vientos y que "el dólar" que piensa cobrar de sueldo es más que justo en base a sus antecedentes "de mercado". De hecho, Reed fue el único/último en una larga lista de prohombres del sistema financiero que rechazaron, o directamente no contestaron al ofrecimiento de los hombres de la Bolsa. Lo irónico de todo lo que está ocurriendo es que se rumorea que el inefable Dick empezaría a trabajar como "consultor" de Reed, todo un homenaje a la habilidad de manejar e hilar intereses contrapuestos del italonorteamericano. "Plus ce change, plus c'est la même chose", como dicen los franceses, así que ya se puede dar por acabada esta historieta que tanto interesó a los operadores e inversores durante la semana. Mientras tanto, cuando el promedio industrial retrocedió 0,15%, a 9.644,82 puntos, y la poca atención de los medios las blue chips fueron capaces de terminar la semana con una mejora de 1,83%, el NASDAQ subía 2,73%.
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