Hotel con capital angoleño

Economía

La próxima apertura de un hotel en Punta del Este está causando una dura controversia en el sector, en función del origen de sus inversores. De todos modos, la oferta hotelera se ampliará en ese balneario, lo mismo que en Colonia y hasta en Córdoba.

En Punta del Este están dándole los últimos toques al Cipriani Hotel, que tendrá 8.000 m² en los que se distribuirán 100 cuartos, casino, cines y restoranes. El «cinco estrellas» (que no está sobre el mar, lo que podría conspirar contra su atractivo) también contará con un balneario propio, al que los huéspedes deberán acceder en combi. Sin embargo, la principal curiosidad es el origen de sus accionistas: se trata de un grupo angoleño, que tendría vinculación con el grupo Sonangol, una empresa petrolera de esa nación africana.

Desde ya, la actividad principal de sus inversores parece bastante distante de la hotelería de lujo, por lo que habrá que ver -con el establecimiento en marcha- cómo les va.

La inversión, según fuentes del mercado, rondará los
u$s 50 millones. El hotel llevará la marca de la cadena gastronómica fundada por Arrigo «Harry» Cipriani, que estuvo en Buenos Aires hasta que la corrió el fin de la convertibilidad. Uno de los hijos de Arrigo, Giuseppe -en su momento a cargo de los restoranes en Buenos Aires- se pondrá al frente del hotel esteño, ubicado en la zona de Montoya.

• Asociación

Pero la familia Cipriani no opera hotelería en ninguna parte del mundo: a pesar de que ya hay un hotel en Venezia que lleva su apellido, el mismo es manejado por el grupo Orient Express. Dada su falta de experiencia en este negocio, Giuseppe se asoció con el estadounidense Christopher Knable, con quien conformó la firma Cipriani-Knable Int. cuyo primer emprendimiento está en Punta.

Por su parte la cadena alemana
Kempinski -que en Buenos Aires opera cuatro hoteles- se apresta a inaugurar Kempinski Park Colony, el que -como su nombre lo indica- estará en Colonia (también en Uruguay). Y si bien no está claro aún a quién pertenece el establecimiento -que incluirá un spa, un health club, etc.- se dice en el mercado que la familia Aizencharf (dueña de los Kempinski porteños, y originalmente dedicada al comercio de electrodomésticos) también participaría del emprendimiento en la Banda Oriental.

• Coincidencia

La aparición de estos hoteles -más chicos que los «cinco estrellas» que se hicieron en la década pasada, y con acento en la salud, la vida sana, la actividad física- coincide con el incipiente auge de las posadas «ecológicas». Por caso el empresario Gustavo de Trápaga, ex CEO de Musimundo y hoy embarcado en el proyecto de reflotar Harrod's, está ampliando su posada Dos Lunas, en la zona de Ongamira (Córdoba).

Se trata de un «miniestablecimiento» (sólo ocho cuartos), pero al que la demanda ya obligó a crecer (están haciendo cuatro más).
«La idea es hacer una cadena de hosterías con el mismo concepto y la misma marca: buen servicio, pocos cuartos y mucha naturaleza», dice el empresario.

El concepto de algún modo fue inaugurado en el país por la hostería
Los Notros, de la familia Bicquard, en el Parque Nacional El Calafate. Lo siguió la Hostería Isla Victoria, de los Iachetti -los mismos del Hotel del Bosque (Pinamar) y el Tunquelén (Bariloche). Ultimamente se agregaron posadas en Salta ( Manantial del Silencio, Bodega La Rosa, Colomé) y algún empresario inmobiliario también está anunciando -por ahora sin concretar- intenciones de subirse a esta onda que apunta a seducir un turismo diferente.

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